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México ante el desafío de un “súper peso”

Las autoridades financieras se enfrentan a un dilema ante la escalada del peso mexicano: detener su avance o dejar que el mercado actúe y correr los riesgos.

22-04-2013, 1:24:32 PM
México ante el desafío de un “súper peso”
Reuters

Una escalada del peso mexicano, que
podría acelerarse en la segunda mitad del año si se aprueban las
reformas estructurales
pendientes, coloca a las autoridades financieras
ante el dilema de detener su avance o dejar que el mercado actúe, con un
riesgo para los vitales ingresos por exportaciones.

La moneda mexicana ha alcanzado máximos de 20 meses y casi
habría borrado los niveles de subvaluación en los que se asentó tras la
gran crisis financiera
mundial del 2008 y que han dado a México una
ventaja competitiva al hacer sus exportaciones más baratas.

El peso llegó hace dos semanas al borde de las 12 unidades por
dólar
por primera vez desde agosto del 2011, fortalecido por
expectativas de que el Gobierno concrete importantes reformas económicas
que buscan desatar el potencial de crecimiento en el mediano plazo.

Pero mientras esas reformas no comiencen a generar un efecto
real en la economía, el alza del peso podría dañar a las exportaciones.

Analistas ofrecieron distintos cálculos sobre el valor de la
moneda más favorable para las exportaciones -basados en variables como
el tipo de cambio real- pero coincidieron en que de permanecer por
debajo de 12.20 unidades por dólar por dos meses o más el efecto
negativo sería evidente.

A continuación, se plantean tres escenarios sobre cómo México
podría afrontar la apreciación del peso sin poner en riesgo sus
exportaciones, equivalentes a un 30 por ciento del Producto Interno
Bruto del país.

Intervención cambiaria

La intervención en el mercado cambiario es el escenario más
probable según la mayoría de los especialistas, que especulan sobre el
momento en que la Comisión de Cambios, integrada por el banco central y
la Secretaría de Hacienda, anunciará un nuevo mecanismo que modere el
avance del peso.


Su principal argumento es que esta clase de medida apunta
directamente al corazón del problema, acortando la brecha entre el
fortalecido nivel del peso y uno más acorde con su precio de equilibrio y
con la situación actual de la economía.


“Es importante tender un puente para ese ‘gap’ (brecha) y ese
puente es la intervención”, dijo Benito Berber, estratega para América
Latina de Nomura Securities en Nueva York.


Si bien es claro que el valor de la moneda es solo uno de los
factores para el éxito del modelo exportador mexicano, además de los
costos de transporte o laborales, la mayoría de los expertos creen que
todavía es clave, lo que empujaría a las autoridades a entrar en acción.

Para Berber, la escalada de expectativas que ha generado la
agenda de reformas en México plantea medidas de intervención más
audaces.

“Si estamos en tiempos extraordinarios donde el banco central
baja la tasa cuando la inflación está en 3.5 por ciento (por arriba del
objetivo oficial…) pues uno también tiene que pensar que no van a
hacer algo exactamente igual a lo del pasado, van a hacer algún ‘twist’
(giro) para que la intervención sea de todos modos transparente,
predecible, pero que tal vez tenga un mayor impacto”, agregó.

El objetivo oficial de inflación del Banco de México es de 3 por ciento +/- un punto porcentual.

Analistas creen que la Comisión de Cambios reactivaría su ya
conocido mecanismo de subasta de opciones de venta o “put”, que habilita
al banco central a comprar un monto de dólares determinado mensualmente
a los tenedores de las opciones a un precio ya establecido y superior
al promedio del mercado, en momentos en que el peso se aprecia.

Las opciones se usaron por última vez en 2011 cuando el peso
alcanzó 11.4815 por dólar, su máximo desde octubre del 2008, y
habilitaron al banco central a comprar hasta 600 millones de dólares por
mes, un monto que puede elevarse sustancialmente para incrementar su
impacto.

Para México, que tiene el régimen cambiario más flexible de la
región y una firme vocación de ortodoxia económica, la intervención es
siempre una opción crítica, que según sus autoridades financieras solo
se usa para corregir distorsiones en el funcionamiento de los mercados y
nunca para buscar un nivel de la moneda. 

“Un país no puede sostener su crecimiento y no puede sostener
su vocación exportadora a través de un tipo de cambio artificialmente
subvaluado (…) Sin duda, la política cambiaria no puede ser el factor
fundamental que apoye o que sustente la vocación exportadora del país”,
dijo el banquero en una comparecencia ante senadores hace dos semanas.

Esta visión se concilia además con la perspectiva de algunos
economistas que vieron en el último recorte de tasa de Banxico un velado
voto de confianza al éxito de la agenda de reformas.

“Podríamos pensar que en el margen (el impulso reformista del
Gobierno) ha tenido influencia sobre el Banco de México, donde el banco
ha ayudado bajándole la tasa de política monetaria”, dijo el analista
económico independiente, Jonathan Heath.

El fortalecimiento de la moneda se ha sostenido en gran parte
en una elevada probabilidad de éxito de la ambiciosa agenda reformista
de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, particularmente
en lo que pueda lograr en el sector energético.

“Peña Nieto ha generado un capital político durante los últimos
dos meses que le ha dado fuerza política con grupos de opinión más que
con el público (…) hay una alineación del partido, del PRI, respecto
de Enrique Peña Nieto muy fuerte”, dijo Lorenzo Ch, experto de la
consultoría local CIDAC.

“Si no lo concreta en una reforma energética (…) para mí no tendría sentido lo que está haciendo”, agregó.

Una reforma del sector que quiebre el férreo candado legal que
prohíbe a cualquier extranjero participar en la explotación petrolera
desataría el cambio más dramático en la historia económica de México en
casi 80 años, con potencial de hacer saltar la tasa de crecimiento hasta
un 6 por ciento anual, según algunos estimados.

Bajo esta premisa, un peso más fuerte sería una tendencia
natural e inevitable que dejaría fuera de juego cualquier intento de
revertirla, una idea que armoniza con la visión de Carstens sobre la
política cambiaria.

“Si (el tipo de cambio) va estar a 11.50 u 11.10, es más a 10
pesos, pero México va a crecer a 4.5 o al 5 por ciento sostenidamente
(…) estaríamos hablando de que ha habido un cambio estructural y que
México entonces es capaz de crecer aún con un tipo de cambio en niveles
muy fuertes”, dijo Raúl Feliz, investigador del Centro para la
Investigación y la Docencia Económicas, CIDE.


 

 

 

Para saber más:

Toca peso mexicano su mejor nivel en 19 meses

Claves para una economía mexicana que se desinfla

México y su reforma financiera, claves para un cambio profundo

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