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México y su reforma hacendaria, claves para un cambio profundo

El gobierno federal presentará el martes la reforma hacendaria para impulsar un crecimiento de 5%. ¿Logrará fomentar la inversión y la productividad?

22-04-2013, 12:11:48 PM
México y su reforma hacendaria, claves para un cambio profundo
Guillermo Aguayo, maestro en Derecho Fiscal por Georgetown University Law

Como parte de los acuerdos del llamado “Pacto por México”, entre las acciones propuestas en el ámbito “Económico, Empleo y Competitividad”, se incluye el “realizar una reforma hacendaria eficiente y equitativa que sea palanca de desarrollo”, la cual se presentará este martes 23 de abril. Pero, ¿qué cuáles son los pros y los retos que ésta representa? ¿Es una visión de largo plazo o sigue insistiendo únicamente en el punto de la recaudación de impuestos?

Es indudable que México necesita recaudar más. De acuerdo con el reporte titulado “Estadísticas Tributarias en América Latina, 1990-2010” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (“OCDE”): “México es el país con menor recaudación tributaria en el periodo 1990-2010, en relación con los países de la OCDE”.

Incluso los ingresos tributarios recaudados por México como porcentaje de su producto interno bruto, excluyendo ingresos derivados del petróleo, solo llegaron a representar el 13.9% en 2010, lo que ubica a México por debajo del promedio de recaudación de América Latina.

Ante este escenario, la OCDE concluye, acertada y contundentemente, que “esto se explica principalmente por bases impositivas estrechas, un alto nivel de informalidad, y una administración tributaria más débil”.

Esto hace claro la necesidad de llevar a cabo una reforma hacendaria y la importancia de que ésta se incluya en el Pacto por México.

Insuficientes las acciones…

Sin embargo, las bases sobre las cuáles el Pacto por México prevé se llevará a cabo y algunas de las acciones propuestas, parecen no ser suficientes para lograr que la reforma que se presente “sea eficiente y equitativa” y parece quedarse corta en lo que respecta a ser “palanca de desarrollo”.

México necesita una reforma a fondo de las finanzas públicas, y no sólo una reforma recaudatoria. El reto de la reforma fiscal es dar a México un sistema tributario eficiente y justo y que verdaderamente sea una palanca de desarrollo. Esto parece difícil, pero no es imposible.

Según el Pacto por México el objetivo principal de la reforma es fortalecer la capacidad recaudatoria del Estado para poder realizar los compromisos de “ampliación de derechos sociales” y para realizar las “inversiones para detonar el crecimiento y mejorar la seguridad y la justicia”. Sobre lo anterior, no está mal que el objetivo central de la reforma que se propone en el Pacto por México sea el “fortalecer la capacidad recaudatoria del Estado”, lo que está mal es que éste parece ser el único objetivo.

Claves para un cambio profundo

1.- Si bien, lo que recauda el gobierno no resulta suficiente, la iniciativa de reforma fiscal que se presente, no sólo debe tener como mira el elevar los niveles de recaudación, sino que debe ser una reforma a fondo que eleve los niveles de recaudación y que fomente la inversión y la productividad. Sólo así se podrá lograr la meta de crecer por encima del 5% que establece el Pacto por México.

2.- La reforma fiscal debe tener como pilar una visión correcta del rol del Estado y del contribuyente. Esa visión correcta es en la que el Estado se vea como socio de sus contribuyentes, y éstos como socios del Estado.

3.- No se trata de una visión utópica, sino simplemente de un cambio profundo en el esquema tradicional de la relación tributaria. El fisco debe verse a sí mismo como socio del empleado en su trabajo, pero también como socio del patrón en su negocio. Debe ser socio del inversionista, del comerciante, del arrendador y de todos los contribuyentes.

4.- El legislador debe establecer reglas claras y fáciles de cumplir para que el fisco pueda exigir la participación que le corresponde de sus socios y también debe crear reglas que tengan como objetivo que la actividad de su socio, el contribuyente, crezca y produzca más.

5.- La reforma debe lograr hacer a un lado la visión tradicional en la que el fisco se comporta como un prestamista usurero y flojo, y en la que la política fiscal se centra y se limita a la recaudación, y que la recaudación se centra y limita a cobrarles más a los mismos contribuyentes.

Para ello, el fisco también debe verse como socio de aquellos que se le esconden o que no le reportan. La reforma fiscal debe lograr que el fisco deje de cerrar los ojos frente a los grandes evasores tanto de la economía informal como de la formal, y que las autoridades tengan las herramientas para exigir el cumplimiento de la ley fiscal no a los de siempre, sino a todos.

Al final, la recaudación no crecerá si la economía no crece y si lo hace sobre la misma base de contribuyentes será en detrimento de éstos y con el descontento de los mexicanos.

6.- Desde luego se debe elevar la recaudación, pero el Estado debe ver a largo plazo, por encima del ejercicio fiscal y del sexenio. Para ello debe analizarse cuidadosamente como incentivar fiscalmente la inversión, la productividad, y la actividad económica como un factor necesario para elevar la recaudación, no al revés.

Sobre esto, algo positivo del Pacto por México es la parte que señala que “se revisará el diseño y ejecución de los impuestos directos e indirectos” para “fortalecer la capacidad financiera del Estado”.

Si bien no es claro en qué consistirá esa “revisión” como tampoco es claro lo que comprenderá el “diseño y ejecución” de los impuestos, la idea de una revisión a detalle de los impuestos existentes y de la forma de cumplir o exigir su cumplimiento, es interesante y hasta cierto punto esperanzadora.

Lo cierto es que la economía no crece por decreto y la historia nos ha enseñado que el Estado es mal empresario, así que no se logrará una reforma que sea palanca de desarrollo sólo porque se le den más recursos al Estado.

La reforma fiscal debe plantear reglas justas, claras, flexibles pero de cumplimiento estricto, que incentiven la inversión y la actividad económica, y que faciliten y generalicen su cumplimiento, y como consecuencia de esto se eleve la recaudación. Sí esto sucede, el Estado podrá cumplir sus compromisos, el país logrará crecer por encima del 5% y la reforma fiscal será una verdadera palanca del desarrollo.

¿Crees que la reforma fiscal de Enrique Peña Nieto vaya a fondo para lograr el crecimiento de México?

*El autor es asociado del Despacho Santamarina y Steta desde 2003 en el área de Impuestos corporativos, precios de transferencia, planeación fiscal y litigio fiscal y licenciado  en Derecho por la Universidad de Monterrey, con Maestría en Derecho Fiscal por Georgetown University Law.

Para saber más:

Claves de los expertos para una reforma fiscal integral

Ex director en Grupo México opina sobre reforma fiscal

Reforma Hacendaria combatirá informalidad: Videgaray

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