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El problema no es Chipre, el problema es el euro

El CEO de Saxo Bank explica por qué el mundo estuvo atónito al rescate de Chipre y por qué surgirán nuevas versiones del euro, frente a la crisis actual.

02-04-2013, 11:46:31 AM
El problema no es Chipre, el problema es el euro
Lars Seier Christensen, co-fundador & CEO, Saxo Bank

Resulta sorprendente que un rescate de 10,000 millones de euros pueda mantener al mundo entero atónito durante tanto tiempo. Pero una vez más, si bien no se trata de un monto estratosférico, algunas de sus implicaciones resultan impresionantes.

El hecho de que una economía pequeña se pueda destruir en un fin de semana, por sí solo, asusta. Pero el destino de Chipre ha quedado prácticamente decidido cuando la Troika reveló la primera versión de su rescate. La solución podría acabar siendo peor que el problema, a la vista de los últimos esfuerzos realizados por la Eurozona para salvar su proyecto. No existe una línea coherente, aparentemente no se aprecia una coordinación en las declaraciones. Los grandes planes dan la sensación de haberse improvisado de la noche a la mañana. Por lo que, los resultados son acordes con este escenario: malos.

Chipre contaba con cifras respetables tanto de crecimiento, como de deuda y economía pública, y más aún si las comparamos con muchos otros países de la región. Chipre tuvo que crear un sector de servicios financieros fuerte, al tratarse de una isla pequeña sin sector industrial o agrícola de los que poder vivir. Chipre posee una mano de obra preparada y angloparlante, además de poseer un marco jurídico británico. Así que, en general, no es un mal sitio para hacer negocios. En conclusión, han sabido sacar el máximo partido de sus posibilidades.

No obstante, lo que falló en Chipre fue que los banqueros contaban con que podían confiar en los políticos de la Eurozona para devolver sus créditos. Invertir mucho en deuda griega no es algo raro para un país tan íntimamente ligado a Grecia, y algo no muy distinto de lo que hacen otros bancos con su propia deuda soberana (en este caso, cuasi-soberana).

El sector bancario chipriota se sometió a una presión política suficientemente fuerte, al menos aquellos bancos que operan en Grecia, para que compraran bonos locales. Los riesgos de esta concentración claramente fueron subestimados, pero básicamente se confiaba en que la Eurozona apoyara a cualquier país con problemas graves, incluida Grecia. Es necesario recordar que hasta hace pocos años, la gente creía que esta cuestión era una parte inherente del acuerdo sobre el euro, ya que de otro modo no habría existido una convergencia tan amplia en los rendimientos de los bonos.

Todos estos problemas acabaron afectando al sistema simplemente por la dinámica en marcha de la Eurozona. Si no hubiera sido así, pocos inversionistas extranjeros se habrían aventurado a invertir en Chipre, ya que la dinámica del riesgo de un mercado de bonos soberanos cotizando libremente en dracmas habría prohibido tal exposición y habría llevado a un ajuste del riesgo mucho más rápido en función del valor de mercado. Incluso, probablemente Grecia no habría llegado a la situación actual, sino que habría confiado en las devaluaciones competitivas, como hizo tantas otras veces.

Sin embargo, los problemas son mucho mayores de lo que los mercados capitalistas libres habrían podido tolerar. Así, ahora hay controles sobre el capital y restricciones de retiradas de dinero e impuestos sobre la riqueza de facto en la Eurozona, lo que significa que difícilmente se puede afirmar que exista el concepto del euro en el mismo formato de siempre.

Existen al menos dos tipos de euros: el restringido de Nicosia y el no restringido del resto de la Eurozona. Ambos disfrutan de dinámicas completamente diferentes y es probable que estemos frente al surgimiento de múltiples versiones del euro de aquí en adelante. Es factible que se adopten medidas similares en situaciones similares; incluso la población se está preguntando ya si el siguiente país en caer será Eslovenia, Malta u otro mucho mayor.

Conviene ser precavidos ante las nuevas herramientas que se han introducido. El control del capital es una. Lo que parecía en gran medida una ampliación del impuesto sobre la fortuna es otra. En estas últimas semanas se han registrado varios cambios. Cualquier cosa puede esperarse en este momento que la crisis de la moneda única se acentúa y que el euro se desplaza rescate tras rescate de un país a otro.

No cabe duda de que han sido muchas las instituciones financieras que han sacado partido del actual escenario de incertidumbre. Por ello, también son culpables y responsables del caos actual. No obstante, los problemas reales no tienen su origen en aquellas personas que han tratado de beneficiarse de las condiciones con las que se han topado.

El problema real se encuentra en el marco que han dibujado los políticos, que ha impedido que el libre mercado lidie con los excesos a la manera del capitalismo. Solucionar la crisis y dejar en entredicho modelos de negocio deficientes es parte del capitalismo y no siempre resulta alentador, pero, es un signo mucho más eficiente y rápido que tratar de rescatar desesperadamente algo que ya está condenado. En fin, es un sistema que nunca permitiría que los problemas se multiplicaran hasta las cotas que se han alcanzado.

En síntesis, Chipre es un muy buen ejemplo de todo esto, pero el problema no es Chipre. El problema es el euro.

Para saber más:

ABC de la crisis en Chipre y todo sobre el rescate

Aversión a riesgo por zona euro afecta a monedas latinas

Rescate a Chipre, ¿se aproxima el fin del euro?

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