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La reforma del ‘cuarto poder’

La nueva ley de telecomunicaciones abre la puerta a la inversión extranjera en medios de comunicación. ¿Qué implica para la libertad de expresión?

17-03-2013, 1:51:16 PM
La reforma del ‘cuarto poder’
Elie Smilovitz / Twitter: @smilovitz

La “reforma de las
telecomunicaciones
” tiene muchas aristas, que por sí mismas son  capaces de determinar el futuro de un sector muy
amplio. Una de ellas es la apertura a la
inversión
extranjera
. Analizar todas sus implicaciones, sin lugar a dudas, puede abarcar
un libro completo.

En este post voy a centrarme de forma concreta en el tema de
los medios de comunicación, porque  son parte de la reforma en el área denominada
radiodifusión-.

Los medios no sólo son empresas que hacen negocios, como
ocurre en el sector hotelero, restaurantero o manufacturero, son responsables
de sentar las bases de la conciencia
colectiva,
en una frase, nos ayudan a comprendernos como sociedad.

Su rol social no es otro que el de informar, educar y entretener, aunque a veces, sobre todo
en los últimos tiempos, muchos tenemos la sensación de que el entretenimiento es el protagonista de
la prensa, por encima de la educación y de la información. Y esto es peligroso,
porque inhibe nuestra capacidad de crítica y reflexión.

Un derecho natural

La prensa, también conocida como el “cuarto poder” es llamada así porque, en su vertiente informativa,
tiene la obligación de vigilar a los tres poderes del Estado –ejecutivo,
legislativo y judicial-, con la diferencia de que para ejercer la libertad de prensa, de expresión, de
cátedra y de opinión no hay que concurrir a un puesto de elección popular,
puesto que son derechos humanos
fundamentales
en cualquier democracia
y México no es la excepción.

Ahora bien: ¿Cómo sería más efectiva la vigilancia del
poder? ¿Si la ejerce una sola empresa con una tonelada de intereses
particulares y estrechos vínculos políticos o si lo hacen un grupo atomizado de
medios y ciudadanos particulares, tantos como sea posible, tantos que resulte
imposible agruparlos en un gremio? La respuesta es obvia. Entre más vigilantes,
más perspectivas, entre más perspectivas, más información. Y entre mejor
informados estamos, más exigentes y críticos somos, lo que refuerza nuestro
peso respecto a las “autoridades”. Por eso, la reforma de las
telecomunicaciones implica que mantengamos una actitud vigilante y crítica.

El caso de Estados
Unidos

Estados Unidos es
nuestro principal socio comercial. Más de tres cuartas partes del comercio internacional de México se
realizan con ese país. Y el comercio internacional en general ha crecido en
importancia, hoy supera los 700 mil millones de dólares por año. Es decir, es
mucho más importante para la economía en su conjunto de lo que era antes de
1994, cuando se abrió el primer Tratado de Libre Comercio.

Ahora bien, en Estados Unidos sólo cinco empresas gigantes
controlan casi el 90% de todos los medios de comunicación y cabe esperar que
estas empresas expandan su presencia en México. Pero cabe destacar que en 1983
más de 50 mediáticas tenían un peso significativo en el panorama estadounidense,
como indica el libro “The New Media Monopoly”, de Ben Bagdikian. En México, la
situación es distinta, Televisa ha
sido el gran gigante durante décadas, pero poco a poco han surgido o resurgido
otros grupos mediáticos.

Lo importante aquí es llamar la atención sobre la necesidad
de que los mexicanos, como consumidores de medios, no nos contentemos con un
simple abanico de cuatro o cinco opciones. En los medios siempre debe primar la
diversidad, porque de ello depende que tengamos una opinión pública crítica. En
Estados Unidos muchos se quejan de que toda la información llega diluida a
través de News Corp, del magnate Rupert Murdoch, de Time Warner, Disney, Viacom, Vivendi y Bertelsmann que son las empresas que dominan el panorama mediático.

Así, debemos asegurarnos de entender la reforma de las
telecomunicaciones y saber que es probable que en un futuro no muy lejano
veamos una súper concentración de grandes
grupos de medios de comunicación de masas,
o bien, que comencemos a recibir
mensajes de grandes empresas con acceso a las comunicaciones satelitales. Ante esta propuesta, sólo puedo limitarme
a señalar que los grandes grupos de medios están vinculados a grandes intereses
comerciales particulares, como todas las empresas, y que éstos les impiden
muchas veces ejercer un rol social estrictamente educativo e informativo, es
decir, periodístico objetivo.  

Por eso, como consumidor
de medios
, no se limite a aceptar sólo una versión de la reforma, ni de
ningún otro tema. Sea activo, lea libros, cambie de canal, navegue por internet
y busque el trasfondo de cada noticia; Comente, participe, implíquese en el debate público. La tecnología se lo
permite y la Constitución lo protege. Si no lo hace corre el riesgo de
convertirse en un mero receptor de mensajes. Depende de usted.

Para saber más:

En 2012, internet superó al consumo de TV en México

Las claves de la reforma de telecomunicaciones

La era del ‘Gobierno electrónico’ en México

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