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¿Quién ganaría en una guerra de divisas?

La aplicación de políticas monetarias de algunos países desarrollados abre las posibilidades de profundizar los problemas financieros del mundo.

25-02-2013, 12:26:18 PM
¿Quién ganaría en una guerra de divisas?
Matiana Flores, editora de Información Macroeconómica de la revista Inversionista
Por Matiana Flores, editora de Información Macroeconómica de la revista Inversionista.

 

“No hay guerra de divisas, ni la habrá.
Los tipos de cambio de las monedas las determina el mercado y dependen de la
evolución de la economía de cada país. No estamos frente a una guerra de
devaluaciones competitivas”, esa fue la conclusión del Grupo de los 20 (G-20), integrado
por los países desarrollados y los emergentes más avanzados que, en conjunto, generan
alrededor del 90% de la riqueza mundial.

Sin embargo, la evidencia muestra que
economías como las de Estados Unidos, Japón, Inglaterra y la zona euro han
emprendido una agresiva política de expansión monetaria que, lejos de
“incentivar” el crecimiento de sus economías, ha depreciado sus monedas estimulando
sus exportaciones en detrimento de las de otras naciones. Las dudas están latentes
sobre la evolución y control de este tema.

¿Y qué decir de China, cuyas autoridades
financieras inciden directamente sobre el tipo de cambio del yuan, para
mantener su competitividad y ritmo de expansión de sus mercancías hacia el
resto del planeta?

Además, las políticas expansivas de los
países desarrollados han generado una liquidez extraordinaria que se ha
refugiado en los mercados emergentes. En América Latina, Brasil y México son un
claro ejemplo de ello, pues estos países han resultado ser altamente atractivos al tener tasas de interés considerablemente más
altas que las de los países desarrollados (en Estados Unidos son prácticamente
de 0%).

El resultado ha sido la apreciación de sus monedas (restándoles
competitividad a sus exportaciones) y una posición de alta vulnerabilidad ante
lo que pudiera suceder con sus mercados financieros una vez que los países
desarrollados “cambien” su política monetaria y la inversión en cartera, que
alcanza niveles históricos en el caso de México, registre una salida abrupta o se
presenten burbujas en el precio de algunos activos financieros.

Esta situación preocupa al mundo pues, en
caso de que se presente esa salida abrupta de capitales, podrían acentuarse los problemas financieros que ya de por sí enfrentan las naciones desarrolladas para crecer,
con el consecuente contagio al mundo emergente. En 2010, ante la fuerte entrada de
inversión extranjera en cartera, Brasil reaccionó poniendo un impuesto a las compras,
por parte de extranjeros, en los mercados de acciones y bonos, con la intención
de defender el tipo del cambio del real brasileño y detener así el deterioro de la
competitividad de sus exportaciones.

El
caso México

En México, el Banco Central ha mantenido
inamovible la tasa objetivo de fondeo bancario en 4.5% desde el 17 de julio del
2009, y ni hablar de imponer tasas impositivas al flujo de inversión extranjera
de corto plazo (carry-trade).

El saldo de la inversión extranjera de
portafolio en deuda del gobierno ascendió, en noviembre de 2012, a $113,950
millones de dólares, de los cuáles $29,238 millones están en cetes. En este
sentido, hay analistas que esperan una baja en la tasa de referencia que actúe
como “freno” al flujo de este tipo de inversión y que apoye la competitividad del
peso y el crecimiento de la economía. Algo en lo que el propio Agustín Carstens
–Gobernador del Banco de México– está de acuerdo, siempre y cuando se “consolide
el entorno de menor crecimiento e inflación” porque, dice, es congruente con la
meta de inflación de entre 3% y 4%.

En este contexto, los analistas ya
anticipan un recorte de 0.5 puntos porcentuales en la tasa de referencia el
próximo mes de abril.

Discurso contrario a los hechos

El G-20 dice que no hay ni habrá guerra
de divisas,  mientras que el Fondo Monetario Internacional señala que es exagerado hablar de una guerra de tipos de
cambio. Lo cierto es que las políticas monetarias expansivas están siendo
copiadas por otros bancos centrales para evitar una apreciación artificial de
sus monedas que les reste competitividad ¿Es el inicio de una guerra de divisas
o la continuación de lo iniciado por Estados Unidos en 2010 a partir de su
primer QE?.

Mientras se dan estas declaraciones, la política monetaria
expansionista de Japón sólo ha hecho ganar millones de dólares a George Soros,
experto en la especulación con divisas y quien ganó miles de millones al banco
central de Inglaterra al apostar en contra de la libra esterlina a pribncipios de los 90. Ahora va en
contra del yen…

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