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El Papa se va, Chávez se queda: ¿Cuándo debe renunciar un líder?

El consultor Mario Borghino explica 9 razones por las cuales un alto directivo o político debe considerar alejarse de su organización para no afectarla.

20-02-2013, 8:07:09 AM
El Papa se va, Chávez se queda: ¿Cuándo debe renunciar un líder?
Tatiana Gutiérrez

El mundo quedó perplejo ante la renuncia de uno de sus líderes más importantes del mundo: el Papa Benedicto XVI dijo adiós ante sus problemas de salud e incapacidad para gobernar a una de las religiones más influyentes del mundo. Con casi ocho años en el poder, se convertiría en el primer Papa en renunciar a su cargo de dirigir a la Iglesia Católica en más de seis siglos. En contraparte, Hugo Chávez, convalenciente de cáncer se mantiene en el poder y regresó a Venezuela para manifestar su liderazgo. Es cierto que el poder seduce, pero ¿cuándo llega el momento en el que un líder debe renunciar a su liderazgo en beneficio de la organización?

¿Es la salud es un motivo importante para renunciar a un cargo tan influyente? ¿Cuáles son los motivos que justifican la partida de un líder? ¿Cuándo puedes renunciar sin demostrar incapacidad para gobernar?

Al respecto, Mario Borghino, director -fundador de Borghino Consultores y especialista en temas de liderazgo y coaching, asegura que la renuncia de un líder puede estar o no justificada dependiendo de las razones por las que se desiste del puesto, sin embargo, comenta que es necesario tomar en cuenta todas las soluciones posibles para poder evitar un suceso que desprestigie a  la institución que se representa, o en su defecto, a la misma persona.

“Las razones pueden ser múltiples, lo importante es el principio por el que la persona lo hace. Si la razón no es muy loable, se corre el riesgo de que el impacto sea mayor que si la persona encuentra una solución al problema”, comenta el experto. 

¿Cuáles son estas causas que podrían justificar una renuncia? 

A continuación, Borghino menciona las causas por las que un líder debería renunciar a su cargo, ya sea en un medio empresarial o político: 

Cuando los resultados no son los deseados: Si bien es cierto que cuando se elige a un líder es porque tiene las características necesarias para hacerlo – en algunos casos-, hay ocasiones donde el papel le queda grande al ejecutivo o al presidente de la empresa y los resultados no son los esperados. En estos casos y cuando no se ha encontrado una solución viable, lo mejor es que el personaje renuncie, pues podría estar afectando a su empresa más de lo que los números lo aseguran. 

Cuando tus responsabilidades van en contra de tus ideales: Borghino asegura que estos casos son muy difíciles de ver, sin embargo, cuando las políticas y cultura de la empresa contradicen tus ideales o creencias, la renuncia a tu puesto puede ser justificada, ya que un buen líder siempre se rige por sus principios morales e ideológicos. 

Cuando tu liderazgo no es compatible con la realidad: En este caso, es importante poner en duda las capacidades que tiene el líder para gobernar la situación en la que se encuentra su empresa. En estas circunstancias, señala el experto, las capacidades del líder no son compatibles con las necesidades de la institución.

“Un ejemplo muy claro de incompatibilidad es el caso de Siria: el presidente Bashar Al-Assad no quiere ceder el poder, aunque sus métodos o el modelo de liderazgo que ejerce ya no son compatibles con las necesidades de su pueblo (…) Otro caso muy importante fue el de Libia, Muamar Gadafi terminó muerto, justamente porque la rebelión de su pueblo fue más fuerte que su propia capacidad de gobernar, es decir, su liderazgo llegó a su fin”, indica Borghino. 

Cuando no hay fortaleza para gobernar: El carácter es necesario para que cualquier líder tenga un mandato estable. La gente con grandes responsabilidades necesita un carácter fuerte y enérgico. Cuando la situación es contraria, lo mejor es que se desista del puesto, pues la mala toma de decisiones puede afectar de manera significativa a las organizaciones.

Cuando la salud física y mental afecta: “La mayoría de las veces estos casos son externados por el estrés, el exceso de tensión y la gran carga emocional puede provocar una mala salud física y mental que orille al líder a abandonar su puesto”. En estos casos hay que recordar que la salud es primero y que si la solución está en desistir del cargo, hay que tomarla con la responsabilidad y seriedad necesarias. 

Cuando no hay solución al problema: En este caso, la problemática sobrepasó a las capacidades del líder. Si la situación empresarial o política se encuentra en gravedad y no hay una solución factible, lo mejor es buscar quién sí pueda hacerlo, es momento de renunciar.

“La salud física del Papa es sólo una de los problemas que se le atribuyen, muchos aseguran que no tuvo la capacidad para poder enfrentar los graves casos de pederastia que la Iglesia Católica ha enfrentado en las últimas décadas”, asegura Borghino.

Cuando el clima de rivalidad es excesivo:  Si existe un exceso de rivalidad en tu centro de trabajo, esto puede ocasionar un mal manejo de los problemas dentro de las empresas, lo que puede llevar a una mala administración y carencia de efectividad en la toma de decisiones. 

Cuando la edad es un factor: Este es el caso de muchos ejecutivos y presidentes de empresas, la edad es un factor que orilla a los líderes a delegar sus responsabilidades. “El caso de Fidel Castro, llegó un momento en que la edad incapacitó las facultades del señor para poder gobernar de la manera adecuada, en estos casos, hay que saber cuándo es el momento adecuado para hacerlo” a partir de una revisión de conciencia, alejado de posiciones de ego y poder. 

Cuando tu modelo de liderazgo es caduco: Estos casos suceden cuando los presidentes o directores ejecutivos de las empresas llevan más de 20 años en el puesto y están peleados con los cambios e innovación. Para los empresarios es necesario actualizar los métodos de gobernabilidad, saber las necesidades del mercado y aprender acoplarse a ellas. 

¿Cuándo no renunciar?

No obstante estos ejemplos, hay casos en donde la renuncia no es una solución. El experto en consultoría y liderazgo asegura que cuando los motivos son de carácter personal o que se busca solo el beneficio de la persona, llegan a afectar de manera significativa el balance empresarial e inclusive la reputación de las instituciones. “Siempre hay que buscar la solución al problema, gastar las opciones que haya para hacer y recurrir a todos los medios factibles para lograrlo, si después de eso aún no hay soluciones, entonces sí, la renuncia es una opción”, concluye Borghino. 

¿Crees que hay otros motivos donde la renuncia es la mejor solución, cuáles serían? 

Para saber más: 

Y tú… ¿qué tipo de líder eres?

10 películas para fortalecer tu liderazgo

Tres claves de líderes internacionales para tu empresa

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