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7 prácticas para no repartir culpas en la oficina

Conoce algunas claves para enfrentar de manera efectiva los problemas, dejar de autoengañarse, alejarse del hábito de culpar, y asumir tu liderazgo.

29-01-2013, 8:46:31 AM
7 prácticas para no repartir culpas en la oficina
*Eduardo Lan

En nuestra vida personal y laboral es inevitable que surjan continuamente situaciones adversas por atender, las cuales se suscitan conforme avanzamos hacia nuestros objetivos; son una consecuencia natural de la brecha que existe entre dónde estamos y dónde queremos estar, así como del compromiso que tenemos de lograr esos objetivos. Pero estas situaciones nos parecen adversas precisamente porque tenemos un compromiso.

Un ejemplo de esto es el mercado de valores: únicamente las personas que tienen fondos invertidos en ese mercado o que se ven afectadas por sus movimientos se preocupan por la caída de los precios de las acciones.

No obstante esto, los seres humanos no vemos estas situaciones como algo natural, sino como algo malo. Constantemente nos repetimos frases como “esto no debería ser” o “si los demás hubieran hecho esto de otra manera…”.

Todos hemos sido parte de este círculo vicioso en el que el punto es encontrar razones, justificaciones y culpables, ya sea que seamos nosotros los que asignemos culpas o los que seamos culpados. ¿Pero de qué nos sirve justificar o culpar si no tenemos el resultado que queremos?

Dedicarle tiempo a esta caza de brujas es un autoengaño que nos justifica y nos hace sentir mejor en el momento, pero tiene consecuencias muy graves en el mediano y largo plazo, tales como la generación de conflictos entre personas y departamentos, un pésimo clima laboral, una evasión de responsabilidad en todo nivel de la empresa y caídas pronunciadas en productividad, eficiencia y resultados.

Todo ser humano tiene inicialmente una reacción negativa cuando las cosas no salen como quisiera, pero un líder minimiza el tiempo que pasa en ese estado reactivo y regresa rápidamente a un estado proactivo en el que puede responder con responsabilidad y efectividad.

Winston Churchill solía decir: “El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder velocidad”.

A continuación enlistamos siete prácticas que puedes implementar en tu organización para responder adecuadamente ante una situación adversa en lugar de reaccionar y buscar culpables:

Asume  100% responsabilidad

Es natural molestarse cuando algo no sale bien y buscar inmediatamente culpables, pero esta manera de ser no te dará los resultados que deseas. La recomendación es parar tu reacción negativa y asumir 100% responsabilidad tanto por la manera en la que percibes el asunto como por el poder que tienes para hacer algo al respecto que encamine a tu organización hacia el éxito.

Separa los hechos de tus interpretaciones

Cuando algo sucede, especialmente algo que no nos gusta, automáticamente reaccionamos de manera negativa y colapsamos nuestros juicios e interpretaciones con el hecho, pensando que son la misma cosa; no lo son. Nuestras interpretaciones a menudo nos ciegan a la realidad, además de que no nos permiten pensar, dialogar y actuar con tranquilidad, claridad y efectividad.

Detén la acción y declara un contratiempo

Nuestra manera automática de relacionarnos con una situación adversa es llamarla un problema. En esos momentos, es común enojarse, quejarse y empezar a buscar culpables. Esta reacción, es muy poco efectiva. La realidad es que en la vida y en el trabajo existen contratiempos y siempre los habrá. El simple (más no fácil) hecho de detener tu reacción negativa y declarar un contratiempo, altera la reacción y la convierte en un compromiso por resolver el asunto.

Identifica el compromiso en el trasfondo que hace que la situación adversa ocurra como un contratiempo

Los seres humanos únicamente nos molestamos cuando algo importante para nosotros se ve afectado negativamente. Recordar el compromiso que tenemos que causa que esta situación adversa sea vista como un contratiempo nos permite cambiar nuestro enfoque de un espacio de queja a un espacio de compromiso y tener presente que resolver el asunto vale la pena para todos; obviamente, esto cambia radicalmente el tipo de conversación que podemos tener.

Crea nuevas posibilidades con base al compromiso

Basado en el compromiso que acabamos de recordar, pregúntate y pregúntale a otros qué falta que si estuviera presente haría una diferencia y nos ayudaría a lograr nuestro objetivo. Preguntar qué falta en lugar de quién es el culpable o qué está mal es un pequeño cambio semántico que hace una inmensa diferencia en la calidad de la conversación y en lo que podemos lograr juntos.

Comprométete a una serie de acciones

Después de identificar qué haría una diferencia, es necesario comprometerse a las acciones que sí podemos y estamos dispuestos a tomar. Esta fase de la conversación requiere hacer solicitudes y promesas explícitas, de manera que se asignen recursos, responsables y fechas compromiso.

Completa y reconoce

El mayor valor inherente, pero poco aprovechado, en las problemáticas que enfrentamos es la oportunidad de aprender y mejorar continuamente. Esta última fase de la conversación es esencial para evaluar y distinguir lo aprendido, comunicar lo necesario y reconocer el proceso y, a cualquier persona que hizo una diferencia en la conversación.

Practica constantemente estas siete recomendaciones para ser un líder en tu organización que resuelve de manera efectiva los contratiempos en lugar de quejarse y repartir culpas. 

*El autor esconsultor y conferencista con más de 15 años de experiencia
en temas de transformación organizacional, liderazgo, clima laboral y
renovación cultural. Actualmente, es socio fundador de Mesa Consultores.
@MesaConsultores

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Para saber más:

Guía de comunicación efectiva para líderes y directivos

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