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¿Cómo armar una buena cartera de inversión?

Conoce los puntos importantes que debes considerar para armar tu portafolio y sacar el mejor provecho a tus inversiones.

15-01-2013, 11:42:29 AM
¿Cómo armar una buena cartera de inversión?
*Gustavo Neffa, Sala de Inversión América

El armado de una cartera de inversión se hace con base en la detección de las necesidades específicas del inversionista. Para eso, debemos tomar en cuenta ciertos puntos importantes que evitarán que se cometan errores en la selección de activos que se incluirán en ella.

Grado de tolerancia: El primero, es el grado de tolerancia al riesgo que tiene la persona. Esto puede hacerse mediante un cuestionario o a través de la propia experiencia financiera. Así, se les puede clasificar en un espectro que va desde el ultra conservador hasta el más agresivo.

Define tu retorno: También hay que tener en cuenta el retorno que se espera de la operación ya que la codicia incita muchas veces a tomar más riesgos.

En épocas de tasas de referencia “cero”, debido a la política laxa y el accionar de los principales bancos de inversión mundiales que buscan hacer frente a la crisis, los rendimientos se encuentran en un mínimo histórico.

Por lo tanto, si se quiere un retorno mayor, habrá que jugarse más. El horizonte de inversión también es importante porque cuanto más largo sea, más posibilidades tendrá una persona de cumplir con su objetivo y ser más agresiva en la elección de activos.

Fija una meta: Puede ponerse una meta de corto plazo con instrumentos volátiles (acciones o materias primas) y/o de largo plazo si se cuenta con el tiempo que requiere para madurar.

Combina los instrumentos: Una vez definidos estos tres parámetros, hay que intentar combinar de la mejor forma posible activos financieros tradicionales (efectivo, bonos y acciones) con otros como commodities (petróleo, oro), bienes inmuebles u objetos de arte.

Diversifica: Es importante lograr que la cartera muestre una diversificación dentro de cada clase de instrumentos para minimizar los riesgos. Es decir, distribuirlos entre regiones o países, divisas, vencimientos, tipo de productos (renta fija, variable, materias primas, etc.), tipos de negocios, entre otros. La manera más simple de hacer esto es mediante los ETF.

A mayor aversión al riesgo, mayor será la cantidad de renta fija que se debería incorporar, por lo que la política de inversiones deberá hacer énfasis en qué moneda invertir. Muchas veces los cupones que pueda pagar un bono en una divisa exótica se evaporan con la depreciación frente a una dura.

Empieza a operar: Una vez definidos estos puntos anteriores, el inversionista tiene los elementos necesarios para comenzar a operar. Para eso, deberá determinar la asignación estratégica o de mediano y largo plazo. Esto reflejará la cartera que mantendrá en promedio en cada clase de activo, en un período prolongado que vendrá dado por el perfil de riesgo.

Aplica el “market-timing”: A su vez, existe un rango con límites entre los que se puede mover la asignación táctica o de corto plazo. Dependiendo de la visión que se tenga o de la coyuntura para cada uno de los instrumentos, las posiciones se situarán en la parte inferior o en la superior del rango, lo que se llama aplicar el “market-timing” o momento de mercado.

La estrategia de selección a usar dentro de cada clase de activo es una de las menores fuentes de retorno ajustadas por riesgo y reservada para expertos, ya que el mayor retorno relativo medido en una cartera diversificada deriva de la elección de las clases de herramientas y de la variedad que tenga de ellas, y no tanto de los nombres que se elijan para representarlas.

Compara: Luego de armar el portafolio de acuerdo al perfil de riesgo de cada uno y teniendo en cuenta los aspectos anteriores, hay que comparar el rendimiento respecto al índice de referencia al que se debe tratar de superar.

Tu especificación debe quedar clara desde un comienzo: para eso, se deberá construir un promedio ponderado (determinado por el peso en la cartera) de rendimientos de todas las clases de activos que se incorporen o se tengan como elección posible.

Por ejemplo, si tu meta es superar el promedio de las principales acciones del mercado global, su referencia podría ser el índice MSCI All World Index; por lo que no sería admisible que se moleste en un año en el que terminó negativo con el argumento de que le hubiera ido mejor invirtiendo en un instrumento libre de riesgo.

En el caso de bonos, existe el JP Morgan Global Bond Index para emisiones soberanas a nivel mundial. Para el caso de los commodities, podría ser un objetivo ganarle al Goldman Sachs Commodity Index, o uno de los otros tres índices relevantes.

Si los rendimientos ajustados por riesgo defraudan al inversionista o son demasiado volátiles de un período a otro, deberá replantear alguno de los puntos anteriores ya que en alguna parte falló la construcción de su portafolio de inversiones.

¿Qué tipo de inversionista crees que eres?

Para saber más:

3 claves para ganar más y gastar menos

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