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Preparan fiesta en Miraflores pese ausencia de Chávez

Los presidentes Evo Morales, Daniel Ortega y el José Mujica, respaldarán al vicepresidente Nicolás Maduro en la primera cita internacional desde que Chávez lo nombrara su sucesor.

10-01-2013, 8:40:47 AM
Preparan fiesta en Miraflores pese ausencia de Chávez
Reuters

El Gobierno venezolano celebrará el jueves una juramentación simbólica para
marcar el inicio del tercer mandato del presidente Hugo Chávez, a quien no se
ha visto en público desde que fuera operado de emergencia en Cuba hace un mes.

El chavismo ha convocado a “una gran fiesta popular” en el palacio
presidencial de Miraflores para rendir homenaje al carismático y polémico líder
socialista, en momentos en que afronta un delicado postoperatorio tras su
cuarta cirugía por el cáncer que le diagnosticaron hace 18 meses en la zona
pélvica.

Altos funcionarios de 20 gobiernos, incluyendo a cercanos aliados del
militar
retirado como el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Daniel Ortega y
el uruguayo José Mujica, respaldarán al vicepresidente Nicolás Maduro en la
primera cita internacional desde que Chávez lo nombrara su sucesor.

“Cuando (nuestros invitados) le vean los ojos mañana a esa
manifestación de varios miles de hombres y mujeres (…) gente de a pie, los
humildes, los chavistas, los bolivarianos, los patriotas (…) van a ver los
ojos a un solo rostro: el rostro de Hugo Chávez”, dijo Maduro en la noche
del miércoles.

“Un pueblo que enarbola una sola consigna: todos somos Chávez“,
remató el funcionario, quien sería el candidato de la revolución si el
mandatario no puede asumir el cargo que ganó con contundencia en octubre para
gobernar hasta el 2019.

Sin embargo, la posibilidad de nuevas elecciones en lo inmediato se alejó
después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dijo el miércoles que la
asunción presidencial se puede demorar indefinidamente hasta que se despeje la duda
sobre si el mandatario podrá o no ejercer el poder.

El TSJ, que en los últimos 10 años nunca ha fallado contra Chávez, también
sentenció que el presidente y su gabinete siguen en funciones más allá del
“formalismo” establecido en la carta magna el 10 de enero y consideró
innecesario que una junta médica independiente analice la condición del jefe
del Estado.

Desmoralizada tras dos apabullantes derrotas electorales y sin un criterio
unificado sobre cómo afrontar la crisis, la oposición no protestará la decisión
en las calles y se ha limitado a denunciar que la interpretación
“partidista” de la carta magna sume al país petrolero en un espinoso
“limbo legal”.  

Con escaso margen para recurrir el país, los adversarios del mandatario han
llevado el caso -sin precedentes en la democracia venezolana- a instancias
internacionales, mientras exigen a la región no convalidar en el
“show” oficialista.

“Les pedimos que se abstengan de venir a avalar un acto
inconstitucional. No se está pensando en Venezuela y los venezolanos, sino que
algunos países están pensando en su beneficio y en los regalos que han recibido
durante estos 14 años”, acusó el diputado opositor Julio Borges.

El destino de Chávez, que llegó al poder en 1999, es clave para muchos
países de América Latina, como Cuba, Nicaragua y Bolivia, que se benefician de
una solidaria cooperación energética y comercial auspiciada por la buena
sintonía ideológica entre sus mandatarios.

Los Planes de Chávez

La ausencia del mandatario a su juramentación ha puesto todas las miradas en
Maduro, un ex chofer de autobús que tras seis años como canciller se ha
convertido en una de las figuras más populares del oficialismo, aunque todavía
muy lejos de las pasiones que levanta el jefe bolivariano.

El miércoles, vestido con traje negro y corbata roja, el fornido ex
sindicalista dirigió su primer consejo de ministros televisado, junto con el
alto mando militar, para garantizar la continuidad del plan de gobierno y la
estabilidad del país a la espera del retorno de Chávez, “más pronto que
tarde”.

Siguiendo la línea del “máximo líder”, prometió mano dura con la
“burguesía mercachifle y parasitaria” que especule acaparando
alimentos o bienes esenciales, arremetió contra las “mentiras del
imperialismo” y descartó los insistentes rumores de una lucha de poder en
la cúpula del chavismo.

Tras su intervención, el regulador de telecomunicaciones dijo que
investigará al canal privado Globovisión por “generar zozobra” en la
población con unos micros informativos, lo que podría acarrearle a la estación
opositora una multa del 10 por ciento de su ingreso bruto e incluso 72 horas de
suspensión.

“Nosotros somos la máxima garantía de la paz de esta República y de la
continuación diaria, permanente, de los planes del Comandante Chávez. Y así lo
vamos a hacer”, aseveró Maduro. “Jurados y unidos por Chávez”,
insistió.

La pregunta que se hacen muchos analistas es si se arriesgará a tomar
decisiones económicas impopulares, como una esperada devaluación cuya demora
podría dificultar el abastecimiento del país, ante la posibilidad de tener que
acudir a las urnas en el mediano plazo.

“El Gobierno en Venezuela está completamente paralizado, esa es la
realidad. Señores del Gobierno, se acabaron las excusas”, dijo el
gobernador Henrique Capriles, quien pese a su derrota en octubre sigue siendo
visto como el líder opositor con más empuje electoral eventual escenario
post-Chávez.

El último parte médico esta semana dijo que el presidente continúa luchando
contra una infección pulmonar y en reposo absoluto tras una delicada operación
de más de seis horas el 11 de diciembre que se complicó con una hemorragia.

Ante la parquedad de los comunicados oficiales y la ausencia de fotografías,
videos o llamadas telefónicas como en anteriores convalecencias, los rumores
han vuelto a apoderarse de las redes sociales, donde se especula con que el
paciente puede sufrir una inminente falla en órganos vitales e incluso que está
en coma.

El chavismo sigue celebrando vigilias y misas con la esperanza de una
recuperación del “Comandante”, pero entre los propios aliados del
mandatario existe la sensación de que eso podría no suceder y habría que
ajustarse, poco a poco, a la idea de una Venezuela después de Chávez.

“Todos somos necesarios pero nadie debe ser imprescindible”,
aseguró el presidente de Ecuador, Rafael Correa, cercano amigo y aliado del
mandatario venezolano. “El proceso revolucionario en nuestra América
deberá continuar”, concluyó.

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