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¿Y la crisis del euro? El drama aún no termina

A pesar de las medidas adoptadas, el fin está lejano. Ahora, Europa debe demostrar que puede ser atractiva para los inversionistas.

02-01-2013, 12:58:36 PM
¿Y la crisis del euro? El drama aún no termina
Gabriela Guerra, editora de la revista Inversionista

Uno de los principales temas que en materia económica
marcaron 2012, fue la posibilidad de que algún miembro de la eurozona tuviera abandonar
el esquema de la moneda comunitaria. El protagonismo de una Grecia con fuerte crisis de deuda
hizo dividir las opiniones del mundo entero, sin embargo, no fue el único país.

El grupo de naciones referido como PIIGS (Portugal, Irlanda,
Italia, Grecia y España), y que en los años 90 literalmente llegaron a volar –con
crecimientos increíbles–, volvieron a aterrizar y degradar sus economías
afectadas por déficits y balanzas de pagos en graves problemas. Algunas de
estas naciones pertenecen a la periferia del continente, lo que impulsa los
históricos prejuicios sobre los países mediterráneos.

A pesar de todo, termina 2012 con los mismos 17
miembros de la zona euro. Aquellos que apostaron casi decididamente a que al
menos Grecia salía, no vieron cumplidas sus expectativas. Sin embargo, por
primera vez en más de una década de nacido el euro (1999), la moneda común
peligró y algunos pronósticos llegaron incluso a apuntar hacia su fin en el
mediano plazo.

Para mantener viva la moneda y este grupo de países,
el Banco Central Europeo (BCE) tuvo que intervenir por un monto de aproximadamente
€1 billón de euros. Fue necesario rescatar los bancos españoles y buscar varios
acuerdos para evitar la suspensión de pagos en el país helénico.

Cada uno de los terribles momentos en que el fantasma
de la desintegración socavó los espíritus europeos, los mercados bursátiles
fueron en picada y por primera vez en mucho tiempo, las recomendaciones
alejaban a los inversionistas de este continente. La volatilidad minó al mundo
entero debido a los ataques especulativos. Aunque los mercados tuvieron la
virtud de adelantarse a los peores y mejores momentos, evitando pérdidas
injustificadas, la especulación fue un factor común a lo largo del año.

Todo pareció cambiar cuando, en julio, el presidente
del BCE, Mario Dradhi, mostró la disposición de salvar el euro. Los inversionistas
ganaron confianza, ante la expectativa de que había voluntad política para no
dejar morir la primera gran unión monetaria del orbe.

En resumen, entre 2011 y 2012, y quizás desde el
estallido de la crisis estadounidense de 2008-09, la estabilidad financiera del
planeta se ha visto en peligro. Los pronósticos para el fin de la crisis
europea de deuda soberana, con sus evidentes consecuencias, son de 2 a 10 años.
Los peligros se ciernen aún sobre el viejo mundo, pero existe la ilusión de que
lo peor ha pasado. Claro está, Europa tendrá que demostrar, con el tiempo y las
voluntades necesarias, que aún es un mercado capaz de atraer a los
inversionistas que le viraron la cara y decidieron seguir guardando su dinero
en dólares, poniendo sus inversiones en Estados Unidos o en naciones
emergentes, estas últimas las beneficiadas de esta crisis, si es que ello es posible.

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