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Actualizado a las 16:00 31/08/2015
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Durante las fechas decembrinas, sobre todo en Navidad, se acentúa el consumismo y el deseo de obtener las cosas que no hemos comprado a lo largo del año, esto es provocado en muchas ocasiones por los anuncios publicitarios, las ofertas y promociones; pues el objetivo de la publicidad es crear necesidades en el consumidor, prometiendo, de cierta forma, que comprar cosas nos va a hacer más felices. 

Cómo controlar las compras compulsivas

01-12-2014
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Durante las fechas decembrinas, sobre todo en Navidad, se acentúa el consumismo y el deseo de obtener las cosas que no hemos comprado a lo largo del año, esto es provocado en muchas ocasiones por los anuncios publicitarios, las ofertas y promociones; pues el objetivo de la publicidad es crear necesidades en el consumidor, prometiendo, de cierta forma, que comprar cosas nos va a hacer más felices. 

Es en esta época las compras compulsivas irrumpen en nuestras vidas; la oferta es muy grande y las rebajas muy llamativas, lo que nos incita a cumplir los deseos que hemos tenido a lo largo del año.

Y es justo cuando tenemos el pretexto perfecto, ya que es una época de dar y regalar, de pedir y recibir, pero esto se enfoca cada vez más al consumismo puro, en el que la obtención de cualquier producto se basa en el estatus que nos da tener tal o cual computadora, reproductor de música, sistema de audio, etcétera, que no son más que necesidades creadas por la sociedad.

Esto provoca que todo lo que compramos termine en el bote de la basura o en el fondo del armario unos meses después, aunque nuestras deudas se mantienen.

En este sentido, en Navidad el deseo de comprar se desencadena porque una parte de las fiestas está enfocada en el consumo, de esta manera, realizamos compras innecesarias que en otra circunstancia no se harían.

Sin embargo, inmersos en el  consumismo, no se suelen tener en cuenta las consecuencias no sólo económicas, sino también psicológicas que provoca el sentimiento de frustración por no poder comprar aquello que tanto se desea, o por darnos cuenta de que lo que esperábamos sentir al recibir estos regalos no se cumple. 

Existe la fantasía de que un regalo puede llenar algún vacío, o disminuir una depresión pero, en realidad, esto puede ser sólo una forma de aplacar estos sentimientos y un autoengaño, es decir, sólo se sigue negando todo aquello que no queremos sentir.

Además de llenarnos de compras innecesarias y endeudarnos, las compras compulsivas traen consigo otra serie de consecuencias que muchas veces no sabemos manejar, ya que el no poder regalar a la familia y amigos lo que cada uno desea, puede suponer un sentimiento de mucha frustración y de impotencia al no obtener lo que tanto se quiere.

Otro aspecto relevante que influye en las compras compulsivas es el hecho de mantener un estatus, lo cual se ha convertido en una prioridad en muchos círculos de la sociedad, ya que “eres lo que tienes” y, por tanto, se ve comprometida nuestra autoestima, y seguridad personal.

Además, hace que nos cuestionemos nuestra propia valía, ya que estamos depositando en las compras y en las pertenencias nuestra identidad y que en la medida de lo que tenemos es lo que somos.

El verdadero valor del regalo es el querer compartir con los otros algo de nosotros mismos, es convivir, disfrutar y valorar a las personas que tenemos a nuestro alrededor: nuestra familia, nuestros amigos, pero más que nada, aprender a valorarnos a nosotros mismos.

¿Para ti que valor tiene un regalo? ¿Crees que haz realizado compras compulsivas en estas fechas?

*La autora forma parte de la Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM). www.spm.org.mxMéxico D.F. Teléfonos: 5553 3599, 5286 6550 y 5286 0329. Email: spp@spm.org.mxSatélite. Teléfono: 5393 0007. Twitter: @spm_satelite. Email: spmsatelite@gmail.comMetepec; Edo. México. Teléfono: 2153024. Email: spmtoluca@gmail.com

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