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3 vicios que dependen de ti y pueden causarte tristeza laboral

El trabajo puede ser una importante fuente de insatisfacción y si bien son muchos los factores externos que están en juego, también son muchos los internos que pueden hacerte más feliz o más triste.

24-07-2017, 9:00:38 AM

¿Cómo estás? Hoy es lunes y es el día perfecto para evaluar cómo anda tu estado de ánimo, esto por la simple razón de que el lunes es el día en que retomamos nuestras actividades cotidianas.

El “síndrome del domingo por la tarde” (acuñado por Viktor Frankl, psiquiatra austriaco y creador de la logoterapia), hace referencia a una sensación de malestar o tristeza que se experimenta en dicho momento de la semana, debido al vacío al que puede enfrentarse una persona o a la insatisfacción con diversos aspectos de su vida.

El trabajo puede ser una importante fuente de insatisfacción y si bien son muchos los factores externos que están en juego para hacer del trabajo una experiencia placentera, también son muchos los factores internos que dependen de nosotros y de nadie más.

Mucho se ha escrito o hablado sobre los aspectos que influyen en la generación de un clima organizacional positivo, acerca de lo que motiva o desmotiva a los colaboradores y la forma en que los líderes pueden incentivar a su gente para promover el bienestar en la empresa.

Definitivamente, todas las teorías y mejores prácticas al respecto son de gran valor y pueden traer excelentes resultados, pero el bienestar de una persona en el trabajo es un camino de dos sentidos, de nada servirá que la empresa se vuelque en estrategias si la persona no está dispuesta a colaborar para hacer que funcione.

A continuación enumero 3 hábitos (o más bien vicios) que nos sumergen en un estado de ánimo de tristeza o insatisfacción en nuestro trabajo y algunas propuestas para evitarlos:

1. Asumir

Una importante fuente de conflicto y sufrimiento en el ámbito laboral (y personal) es la costumbre de asegurar que sabemos lo que el otro piensa y siente.

Asumir es el principio de una historia en nuestra mente que no necesariamente tendrá un final feliz, sino todo lo contrario. Empezaremos a ver todo desde la óptica de nuestros juicios infundados y predisposiciones, lo que nos impedirá proponer soluciones constructivas a cualquier conflicto.

Una solución efectiva a la tendencia de asumir es preguntar, aclarar, conversar, verificar lo que escuchas, expresar lo que piensas y sientes, pero recuerda seguir la regla de oro: hacerlo con la persona adecuada, en el momento oportuno, con el propósito justo y de la forma correcta.

2. Criticas destructivas

Aunque no podemos controlar a los demás, ni las críticas que hagan sobre nosotros, sí podemos controlar la manera en que las enfrentamos y decidir qué tanto permitiremos que afecte nuestro estado de ánimo y por consiguiente nuestro desempeño.

La clave para enfrentar las críticas destructivas está en el autoconocimiento, si tienes consciencia de ti mismo, tus fortalezas, áreas de oportunidad, emociones, valores y actitudes, será muy difícil que te enganches en una crítica poco fundamentada.

Las críticas malintencionadas sólo podrán dañarnos cuando hacen eco en nosotros, cuando consciente o inconscientemente nos vemos reflejadas en ellas, es decir que en el fondo también pensamos o sentimos eso de nosotros mismos. De ser así, ese es el momento adecuado para empezar a cambiar algo.

3. Falta de aceptación

Por mucho que nos duelan las situaciones o algunas actitudes y acciones de los demás, no siempre podremos cambiarlos, sólo podemos cambiar la forma en que las experimentamos.

En su libro La ciencia de la felicidad, Sonja Lyubomirsky, nos dice que existen estudios que demuestran que la felicidad del ser humano se ve determinada por tres factores principales: 50% es por su predisposición genética (algo así como el peso y la complexión), 40% por acciones deliberadas (es decir lo que hacemos o dejamos de hacer para sentirnos felices) y 10% son las circunstancias (lo que nos sucede y que no tuvimos ninguna injerencia en ello).

Siempre habrá un jefe insoportable, un compañero que no esté dispuesto a colaborar, un cliente difícil o prepotente, etc., eso no podemos controlarlo, pero sí podemos decidir qué tanto nos centraremos en las circunstancias negativas y qué acciones podremos emprender para mejorar nuestra situación y subrayo NUESTRA, pues es la única en la que podemos trabajar.

En resumen:

  • No juzgues la situación o a los demás sin antes tener las suficientes evidencias o fundamentos y para ello es importante que enfrentes la situación. Una conversación efectiva es la antesala de toda buena relación o resolución de conflicto.
  • De las críticas, ya sean constructivas o destructivas, toma lo que verdaderamente te sirve y cambia lo que haya que cambiar, pero siempre desde la base del autoconocimiento y la consciencia de ti mismo. Ahí está el verdadero reto.
  • De las situaciones y las personas, cambia lo que puedas cambiar y lo que no acéptalo y déjalo ir, no te centres en ello pues será una pérdida de tiempo y sobre todo de tu valiosa energía para emprender algo nuevo.

Hace poco leí una frase anónima que me cautivó y que creo que puede ser una buena analogía para este caso: “No son las montañas las que te desgastan, es el grano de arena en tu zapato”. Las montañas son la empresa, nuestros compañeros, los problemas naturales del día a día, y nuestra actitud es ese pequeño grano de arena. El problema es que siempre nos enfocamos en las montañas. ¿No crees?

La autora es coach ontológico e instructora en temas de desarrollo humano y empresarial. Ha participado en diversos programas de coaching para empresas del sector financiero, salud, gobierno, manufactura, consumo, turismo y educación. www.cae-el20.com.mx.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel. 

 

 

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