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3 formas en las que las trasnacionales cambiarán las gasolineras

Más estaciones de servicio, mejor calidad y capacidad de almacenamiento y menos despachadores son los cambios que traerá la apertura del mercado.

27-03-2017, 6:35:06 AM
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Las firmas extranjeras quieren conquistar el mercado de las gasolinas de México, el decimoprimer mayor consumidor de petróleo del mundo. Primero llegó Gulf a mediados de 2016, pero en 2017 se ha producido una avalancha de petroleras deseando hincar el diente en el negocio de las estaciones de servicio en la República, un mercado en el que México cuenta con un menor número de gasolineras por habitante que en otros países.

Eliminar el subsidio del 20% de Pemex a los combustibles, que provocó el “gasolinazo”, estaba previsto en la reforma energética aprobada en 2013, y era una “condición sine qua non” para generar apetito entre los inversionistas y plantar bandera en México, según Luis Miguel Labardini, consultor de Marcos&Asociados.

“Para que se produzca la llegada de inversiones, es necesario que se mantenga el compromiso del gobierno de dejar que los precios se formen a través del mercado y que dejen de alterarlos”, asegura el consultor, quien prevé los siguientes cambios en el negocio de las estaciones de servicio en México.

1. Habrá más gasolineras

En México tenemos pocas gasolineras. Mientras que en EU hay unos 2,000 habitantes por estación, en la República la tasa es de una por cada 10,000 personas. “Una estación de servicio factura tres veces más en México que en EU”, comenta Labardini, ya que hay pocas gasolineras para cubrir la demanda.

Por ello, se estima que la cifra aumentará año con año, por lo que debería haber menos filas para llenar el tanque. “Hay 12,500 gasolineras y en cinco años esperamos que haya unas 16,000”, apunta Pablo González, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas).

BP ya ha anunciado que tendrá 1,500 gasolineras en los próximos cinco años y Gulf ya está poniendo en marcha sus propias estaciones de servicio. No obstante, González enfatiza que la mayoría de estas nuevas estaciones serán propiedad de mexicanos. “Los miembros de Amegas vamos a abrir 1,000 gasolineras nuevas de aquí a 2020”, comenta.

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2. Mejor calidad del combustible y mayor inversión en almacenamiento

Hasta ahora, los empresarios del sector estaban obligados a comprar el petróleo de Pemex, del que el 60% era importado de EU. Ahora podrán importar petróleo directamente de otros operadores y elegir qué combustible vender.

“El petróleo que tenemos es de baja calidad porque tiene alto contenido en azufre, un componente nocivo”, añade el presidente de Amegas.

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Pero el problema sigue siendo el almacenamiento. México tiene sólo capacidad para almacenar petróleo por tres días, un tiempo que en EU supera el mes. Esto limita la infraestructura del país para poder importar petróleo, razón por la que Chevron ha decidido posponer sus planes de abrir gasolineras Texaco.

“Sufrimos de una subinversión crónica en almacenamiento y transporte”, indica Labardini, quien espera que, debido a la reforma energética y a la mayor llegada de competidores en las estaciones de servicio, lleguen más firmas interesadas en invertir en infraestructura para guardar combustible durante más días.

También las firmas extranjeras están trayendo nuevas tecnologías como BP y su sistema ACTIVE, que según la empresa, protege a los motores de acumulación de depósitos en las válvulas. Es decir, al haber diferentes tipos de petróleo, las estaciones podrán competir por ver quién tiene el mejor combustible, lo que terminará beneficiando a los consumidores.

3. Menos despachadores

Actualmente hay unos 400,000 despachadores en toda la República, son 32 por cada gasolinera. Pero en EU y en Europa ya es raro ver despachadores. Progresivamente, las empresas se han ido deshaciendo de estos trabajadores para abaratar sus costos de operación.

“Probablemente vamos a ver menos operadores en las gasolineras”, opina Labardini, ya que eso permitiría a las empresas ahorrarse unos pesos de salario del trabajador y, así, ofrecer combustibles a precios más ajustados que la competencia.

“No creo que eso ocurra”, disiente González. “Este mercado es diferente. La gente está acostumbrada a no bajarse del carro y exponerse a que le roben”, continua.

La realidad es que, debido al aumento de la competencia, es muy probable que veamos gasolineras que buscarán ofrecer los precios más baratos del mercado. Y reducir la plantilla es una forma de tener menos costos que permiten vender combustibles a un precio un poco mejor que la estación de al lado.

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