'; Alto Nivel
HistoriasManagement

3 enemigos que atacan el desempeño de un equipo de trabajo

Cuando un equipo no tiene el desempeño esperado no necesariamente tiene que ver con uno o varios de sus miembros. La coach Marcela Hernández te explica cómo identificar estos problemas y salir de ellos.

01-07-2016, 2:52:12 PM
3 enemigos que atacan el desempeño de un equipo de trabajo
Marcela Hernández y Hernández, Cae-el20

Desconfianza, malos entendidos, acuerdos sin cumplir, ambiente hostil, cuellos de botella: son algunos de los posibles síntomas de un equipo disfuncional. Pero un síntoma no es la enfermedad, por lo tanto para atacarla es necesario ir más allá de éstos y buscar el verdadero origen del problema.

Cuando un equipo no tiene el desempeño esperado no necesariamente tiene que ver con uno o varios de sus miembros, sino con la dinámica que surge a partir de la interacción de todas y cada una de las personas que lo integran.

Aunque la mayoría de las veces la tendencia es encontrar culpables (y generalmente se señala a los líderes), la responsabilidad del problema le corresponde a todos, ya sea por sus acciones o por la falta de éstas.

En mi experiencia como coach he podido observar que existen 3 causas comunes y recurrentes por las que un equipo puede estancarse en un mal desempeño:

1. Autoengaño

Las historias que nos contamos sobre las situaciones y personas son en general una de las principales fuentes de conflicto. Buscamos y encontramos razones para victimizarnos; vemos al otro como la contraparte más que como un compañero. De esta manera justificamos la hostilidad o la apatía en nuestra actitud: ¿Cómo quieres que cambie si la otra persona no coopera? ¿Qué sentido tiene que cambie mi actitud si las cosas aquí van a seguir igual?

Cuando reflexionamos sobre nuestra parte de responsabilidad en el problema y reconocemos que independientemente de lo que los demás hagan o dejen de hacer nosotros podemos tomar una postura más colaborativa y expansiva, abrimos los ojos a la realidad y nos enfocamos en las soluciones más allá de los problemas.

2. Conversaciones Privadas

Dice más lo que callamos que lo que hablamos. De nada servirá que pasemos horas en reuniones para discutir las problemáticas del equipo, si no nos esforzamos por cuidar la congruencia entre lo que se dice y lo que se piensa en realidad.

¿Cuántas veces no has dicho que sí a un acuerdo cuando en el fondo estás completamente en contra? ¿Qué emocionalidad te genera esta situación? ¿Cómo influye en el ambiente que se vive al interior del equipo?

Al final, la falta de transparencia y congruencia entre las conversaciones públicas y privadas trae como consecuencia la desconfianza entre sus miembros, pérdida de tiempo, falta de claridad y acuerdos, así como un bajo nivel de coordinación de acciones.

3. Falta de propósito

Uno de los principales motores del buen desempeño de un equipo está relacionado con la experiencia de  progreso en los objetivos, siempre y cuando éstos resulten significativos y se relacionen con los propósitos más profundos de todos y cada sus miembros.  

De acuerdo a un estudio de Mackinsey&Company,  a mayor sea la frecuencia con que las personas experimentan la sensación de progreso en un trabajo significativo, mayores las probabilidades de que sean productivos y creativos.

¿Cuál de estos enemigos acecha tu equipo? ¿Cómo los has enfrentado?

La autora es coach ontológico e instructora en temas de desarrollo humano y empresarial. Ha participado en diversos programas de coaching para empresas del sector financiero, salud, gobierno, manufactura, consumo y educación. Visita su página www.cae-el20.com.mx

Relacionadas

Comentarios