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Empresas latinas de e-commerce invierten en Silicon Valley

Se trata de líderes regionales que están penetrando la meca tecnológica; sin embargo los costos de instalarse ahí son exorbitantes para las startups.

12-11-2012, 8:36:54 AM
Empresas latinas de e-commerce invierten en Silicon Valley
Reuters

El argentino Marcos Galperin dice que hasta hace unos años era
inusual tropezar con otros latinoamericanos en Silicon Valley. Ya no.

“Cada vez hay más gente de otras empresas y otros países”, dijo
el presidente ejecutivo de MercadoLibre, la mayor plataforma de comercio
electrónico
de América Latina.

A la caza en innovación y talento para sostener su crecimiento,
empresas latinoamericanas con bolsillos profundos como MercadoLibre
están invirtiendo en laboratorios en Silicon Valley, la meca de la
tecnología de la información al sur de San Francisco.

Los empresarios latinoamericanos quieren ser parte de la
conversación sobre el futuro de la industria. ¿Y en qué otro lugar,
dicen, uno sale a tomar una cerveza y acaba charlando con ejecutivos de
Apple, Google o Facebook?

En Silicon Valley está también la Universidad de Stanford, un
semillero de innovación, y -a pocas cuadras- los fondos de riesgo como
Sequoia Capital o Redpoint Ventures para financiar los “startups”
creados por sus estudiantes.

“Esta es una industria muy dinámica. Cambia todo el tiempo”,
indicó Galperin, que creó MercadoLibre mientras estudiaba en Stanford
hace más de una década. “Y hoy los que están en la frontera de ese
cambio están en Silicon Valley”.

“Decidimos tener ahí un grupo de gente enfocada en estudiar,
analizar, ver cuáles de todas las ideas que se aplican a América Latina y
a un ecosistema de comercio electrónico como el nuestro”, añadió en una
entrevista en Sao Paulo.

El movimiento hacia el norte ocurre, curiosamente, mientras
empresas estadounidenses de Internet no paran de aterrizar en Brasil
detrás de una tajada de un mercado de comercio electrónico de 12 mil
millones de dólares anuales que crece un 25% por año.

Empresas y desarrolladores de otras naciones emergentes como
India o Rusia han tenido por años una mayor presencia en Silicon Valley.
Para los latinoamericanos es en cambio una novedad.

Las empresas latinoamericanas que vuelan al norte son líderes
regionales como el fabricante brasileño de software Totvs, que abrió en
octubre un laboratorio con 14 personas en Mountain View. Aumentar su
exposición a nuevas ideas y modelos de negocios no es para ellas un
lujo, sino una necesidad para seguir creciendo.

“El grado de innovación en Silicon Valley es impresionante, así
que queremos estar allá”, explica Alexandre Dinkelmann, el
vicepresidente financiero de Totvs en Sao Paulo. “Buscamos velocidad de
desarrollo y acelerar nuestra estrategia de negocios”.

Totvs espera que la inversión en Estados Unidos fortalezca sus
negocios en Brasil y otras partes de América Latina, donde la empresa
tuvo ingresos netos por 527 millones de dólares en los primeros nueve
meses del 2012.

Razones similares llevaron a Predicta, una empresa brasileña de
inteligencia de mercado conocida globalmente por desarrollar la
herramienta de segmentación BT Buckets, a inaugurar hace un par de
semanas un laboratorio en San Francisco.

“Algo que falta en el ecosistema brasileño es estar cerca de
empresas que ayudan a desarrollar el negocio”, explica Marcelo Marzola,
el presidente ejecutivo de Predicta en sus oficinas en el distrito
financiero de Sao Paulo.

“Allá uno encuentra al tipo de R&D (investigación y
desarrollo) de Amazon para tomar un café y te dan consejos
extremadamente valiosos, Te ayuda, porque quiere ver el mercado crecer”,
añadió. “Y eso no tiene precio”.

Las empresas latinoamericanas tienen diferentes expectativas sobre su aventura en Silicon Valley.

MercadoLibre, donde el gigante estadounidense eBay tiene un el 20%, no busca un retorno inmediato, sino ideas que fortalezcan
su negocio con ingresos netos de 270 millones de dólares en los nueve
primeros meses del 2012.

Para Predicta, en cambio, el objetivo es ampliar la base de
clientes y eventualmente también sus ingresos de 12 millones de dólares
anuales.

“Creemos que logramos aumentar por cinco el volumen de facturación de la empresa en cinco años”, dijo Marzola.

Aventura cara

La tendencia debería acentuarse a medida que las empresas
latinoamericanas crecen y se globalizan, recorriendo la parábola desde
el garaje hasta la oferta pública de acciones.

“El objetivo es contratar talento, poder investigar y que todo
ese conocimiento permee al resto de la organización”, explica Daniel
Rabinovich, el jefe de tecnología de MercadoLibre que acaba de regresar
de un curso de gerencia en Stanford.

Sin embargo, el costo de instalarse en Silicon Valley es
prohibitivo para la mayoría de los “startups” latinoamericanos.
MercadoLibre, por ejemplo, invirtió el año pasado un millón de dólares
en un laboratorio de 5 personas en Palo Alto.

“Es una iniciativa genial, pero lamentablemente cara (…) No sé cuántas empresas se lo pueden permitir”, dijo Rabinovich.

Ciertamente no emprendedores como Diego Gomes, un brasileño que
desarrolló la aplicación de análisis de contenido para sitios web
Everwrite.

“Apenas tengamos los recursos queremos abrir allá”, dijo el
empresario desde Belo Horizonte, uno de los centros tecnológicos de
Brasil. “Pero es muy caro. Allá un ingeniero, por ejemplo, cuesta más
que el doble que en Brasil”.

Hay varias formas de pagarse el pasaje a Silicon Valley. Zauber,
una empresa argentina de software, usó por ejemplo 1 millón de dólares
captados a través de un fondo de capital de riesgo para abrir este año
un laboratorio a pocas cuadras de Stanford.

Y en Brasil, el Gobierno quiere dar una mano.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología pretende abrir en el 2013
una oficina en San Francisco para apoyar la internacionalización de las
empresas brasileñas de software y tecnología, parte de un programa de
240 millones de dólares.

“Queremos poner Brasil en el radar de los inversores de Silicon
Valley y mostrar a las empresas brasileñas la tecnología y nuevos
negocios que pueden ser interesantes para ellas”, dijo Virgilio Almeida,
el secretario de política informática del Ministerio de Tecnología, en
una entrevista.

Almeida, que trabajó en un laboratorio de Hewlett-Packard en Palo
Alto, contó que inversores de Silicon Valley le dijeron que si
realmente quería ayudar pusiera un vuelo directo entre San Francisco y
Sao Paulo o Río de Janeiro.

“Fue una broma”, aclara. “Pero son las cuestiones prácticas las que facilitan la comunicación y las relaciones”.

Para saber más:

.Los 4 secretos del éxito de Silicon Valley

.Tech Startups: 5 emocionantes historias de éxito

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