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Tras reelección en EU, saltan señales de estancamiento

La estrecha victoria de Obama no asustará a los republicanos y la división en el Congreso es la receta perfecta para la inmovilidad, señalan expertos.

07-11-2012, 9:03:51 AM
Tras reelección en EU, saltan señales de estancamiento
Reuters

El presidente demócrata, Barack Obama, dio grandes pasos para estimular la economía, pero eso no pareció ayudarlo mucho con los votantes y las señales de estancamiento son claras, según los analistas.

La estrecha victoria de Obama no asustará a los republicanos -que retienen el control de la Cámara de Representantes-, y la división en el Congreso es una receta para un estancamiento y tensos enfrentamientos sobre impuestos y gastos. Lograr consenso en relación a las legislaciones más ordinarias será ahora difícil.

“No va a haber mucha buena voluntad en el Congreso”, dijo Julian Zelizer, un profesor de historia de la Princeton University. “Las filas de los partidos se endurecerán tras esta elección“.

Las encuestas muestran profundas divisiones sobre los méritos de las medidas de estímulo introducidas en el 2009, sus reformas del sistema financiero y el rescate del sector automotor.

Pero sí hicieron la diferencia en estados cruciales durante la elección. Obama concentró sus esfuerzos de campaña en Ohio, donde uno de cada ocho empleos están ligados a la industria.

Eso podría haberlo ayudado a limitar sus pérdidas entre los votantes blancos de sexo masculino, un segmento del electorado que su rival Mitt Romney ganó abrumadoramente en el resto del país.

Según un sondeo de Reuters/Ipsos, Obama perdió el apoyo de los hombres blancos en todo el país por una diferencia de 21 puntos porcentuales. En Ohio, sin embargo, perdió ese nicho de votantes por sólo 12 puntos.

Obama fue además ayudado por el hecho de que los votantes culparon principalmente de la recesión a su antecesor republicano George W. Bush. Obama hizo de ese mensaje el eje de su campaña, argumentando que Romney volvería a implementar las políticas que condujeron a la crisis.

Si la campaña de Romney quería centrar la elección en la gestión económica de Obama, la campaña del presidente quería en cambio presentarla como una opción entre dos candidatos.

Ahora, el foco inmediato de Obama y los legisladores será enfrentar el “abismo fiscal”, una mezcla de aumentos de impuestos y recortes de gastos que deben quitarle unos 600.000 millones de dólares a la economía a partir del 1 de enero, a menos que el Congreso logre un acuerdo.

Obama, que asumió el poder en el 2009 en medio de la crisis financiera, debe continuar con sus esfuerzos por lograr un sólido crecimiento económico y dejar atrás la peor crisis desde la Gran Depresión de la década de 1930. Una recuperación despareja ha mostrado algunas señales alentadoras, aunque la tasa de desempleo sigue alta en un 7,9 por ciento.

No obstante los retos, la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, de 435 escaños, implica que el Congreso enfrenta serias divisiones a la hora de encarar el abismo fiscal y otros asuntos.

Además, la creciente polarización podría volver difícil gobernar Estados Unidos aunque facilitó la campaña de Obama. En una era de intensos sentimientos partidarios, Obama gozó de más apoyo de los miembros de su propio partido que otros predecesores demócratas como Jimmy Carter o Bill Clinton.

“Hay simplemente muchas menos personas que van a pasar de un candidato para otro. Hay un endurecimiento en ambos lados”, dijo Taylor Griffin, que asesoró al candidato republicano John McCain durante la campaña del 2008.

Y, ¿cual es el futuro para los republicanos?

Para los republicanos, la reelección de Obama implica cuestionamientos incómodos.

Por segunda elección consecutiva, el candidato presidencial republicano fue incapaz de lograr más de uno de cada tres votos latinos. Y el partido podría tener problemas en el futuro si no logra seducir a ese sector del electorado que crece rápidamente.

El centro de gravedad de los republicanos está ahora en la Cámara de Representantes, donde muchos legisladores representan a distritos conservadores. Tienen, por lo tanto, pocos alicientes para comprometerse en temas como la reforma migratoria, que podría irritar a su base de votantes blancos y de mayor edad.

Romney tuvo que superar las sospechas de los republicanos conservadores para conseguir la nominación republicana y fue incapaz de conquistar a los votantes en estados sin una tendencia definida hasta el último tramo de la campaña.

Pero muchos republicanos podrían concluir que será mejor nominar a un candidato más conservador para las próximas elecciones, dijo John Hudak, de la Brookings Institution.

“El partido se va a desplazar hacia la derecha”, dijo. “El argumento será: ¿Ves? No deberíamos haber nominado a un moderado”.

Para saber más:

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