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Actualizado a las 21:00 29/08/2014
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Los 10 pecados de un jefe que quiere ser líder

Dirigir a los empleados y colaborar juntos en el cumplimiento de objetivos, no es una tarea sencilla. No hay jefe perfecto, pero sí perfectible.

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Las empresas con buenos líderes tienen 76% de probabilidad de crecer.

15-10-2012
POR: Tatiana Gutiérrez

El pilar fundamental para que una empresa u organización funcione es contar con buenos líderes o jefes, de ellos depende en manera directa la calidad del producto, el rumbo de la empresa y el éxito de esta. De acuerdo con Adolfo Tuñón, consultor y fundador de Mesa Consultores, las empresas que cuentan con una buena figura de liderazgo tienen el 76% de probabilidad de que la compañía crezca.

Un jefe ejemplar es aquél que no sólo cuenta con el conocimiento y la experiencia, sino el que ejecuta de manera imparcial, aquél que predica con el ejemplo y el que conoce los objetivos de la organización y el departamento al que pertenece.

Sin embargo, el líder o coach, por increíble que parezca, también forma parte del capital humano de las empresas y con ello, los errores forman parte de su aprendizaje. De acuerdo con los expertos, la clave para que una dirección sea exitosa no radica en que el jefe no los cometa, sino en que sepa remediarlos.

Ser un buen jefe puede llegar a ser estresante y complicado, principalmente cuando se busca el respeto y colaboración de los empleados, es por ello que las acciones de un jefe suelen ser mucho más valiosas que las de otros componentes de la empresa. Ante ello, Adolfo Tuñón comparte las 10 acciones que un jefe no puede hacer:

No escuchar: Saber escuchar lo que los colaboradores dicen es necesario para que la relación entre los directivos y los empleados se realicen de forma adecuada. Un jefe que no tiene tiempo para hacerlo o que simplemente no quiere puede perder el respeto y credibilidad de sus empleados.

No predicar con el ejemplo: Cuando un jefe tiende a contradecirse, los empleados también llegarán a hacerlo. Esto es necesario para que tus colaboradores participen en los reglamentos de las empresas. Si un jefe prohíbe una acción en las empresas y él lo realiza, tarde o temprano sus empleados harán lo mismo.
Jefe deshumanizado: Un jefe que no trata con respeto a su capital humano crea antipatía y resistencia de sus colaboradores. Cuando no existe identificación entre las empresas y sus trabajadores, las malas actitudes, descontentos e inadecuados ambientes laborales son el resultado.

Ser pasivo: El jefe es el volante de un auto, si carece de motivación, proyectividad e innovación, el auto nunca llegará a su destino. Es por ello que un jefe siempre debe estar pensando en nuevos alcances y metas para poder impulsar a sus empleados a también realizarlas.

Ser soberbio: La falta de humildad es uno de los errores más grandes que pude tener un jefe o líder. Saber compartir con tus empleados y reconocer tus aciertos y errores hará que la relación con tus colaboradores sea más placentera. Es importante recordar que todos forman parte de la organización y que tanto ellos como tú son importantes para el buen funcionamiento de la empresa.

Mandar y no dirigir: Llegar a ser una persona con decisión y mando no quiere decir ser una persona prepotente y autoritaria, es por ello que el saber dirigir de manera humanizada es necesario para que los colaboradores respeten al jefe por sus aptitudes y calidad humana, no por miedo o inseguridad. Hay que aprender a dirigir.

No saber hablar con tus empleados: Disfrazar las cosas no es una opción. Es importante aprender a hablar de manera directa, pero cuidando las formas.

No ser un ejemplo: Si un líder pierde la capacidad de inspirar, pierde la dirección de su equipo. Es importante llevar a los colaboradores hacia lo que se quiere alcanzar, pero con el mismo énfasis con el que líderes lo realizan, ser un ejemplo para tus trabajadores es fundamental para mantener el respeto y fidelidad de los mismos.

Carecer de perseverancia: Luchar por lo que se quiere es fundamental para el éxito personal y profesional, si un líder carece de ello, los resultados en las empresas serán mediocres. Mantener el espíritu de perseverancia es clave en una buena dirección.

Subestimar al capital humano: Nunca le digas a tus colaboradores que no crees en lo que ellos hacen, subestimar su trabajo es menospreciar sus capacidades. Una empresa con trabajadores inseguros y con baja autoestima es una empresa sin identidad.

Si bien no es fácil comportarse de una forma perfecta, sí es posible evitar este tipo de actitudes que pueden perjudicar la calidad de vida de tus colaboradores y verse reflejado en los resultados de productividad en tu empresa.

¿Cuáles son las acciones de tu jefe que te han llevado a perder la fe en él?

Para saber más:

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