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EPN deberá luchar contra el ala dura del PRI

El presidente electo podría enfrentar resistencia en su propio partido para la aprobación de las reformas necesarias en México.

04-10-2012, 4:20:52 PM
EPN deberá luchar contra el ala dura del PRI
Reuters

El reciente triunfo del ala dura del PRI en la discusión de
una ley laboral dejó expuesta la fuerte resistencia que deberá quebrar en su
propio partido el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, si pretende
sacar adelante sus anunciadas reformas fiscal y energética.

Peña, un joven ex gobernador que asumirá el 1 de diciembre
el mando de la segunda economía latinoamericana, se ha mostrado dispuesto a
lograr una reforma fiscal integral, ampliar la participación privada en Pemex y hasta hincarle el diente con todo a la extendida
corrupción.

Pero la reforma laboral, enviada con precisión quirúrgica
por el presidente saliente Felipe Calderón cuando apenas se instalaba el nuevo
Congreso y con un plazo de 30 días para ser aprobada o rechazada, evidenció lo
que muchos anticipaban: el PRI podría ser una gran piedra en el camino de Peña.

“El debate de la reforma laboral mostró que el ala dura
del PRI está muy viva (…) será difícil para Peña Nieto hacer valer sus
posturas”, observó el analista político Fernando Dworak.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), una gran
maquinaria política de centro que controló la vida del país por 71 años hasta
el 2000, llegó a las elecciones del 1 de julio exhibiendo unidad en torno a
Peña y logró recuperar el poder en manos de la derecha.

Pero la versión diluida de la reforma que aprobó el viernes
pasado la Cámara de Diputados mostró el poder del ala dura del PRI, que avaló a
sus históricos aliados sindicalistas en su rechazo al intento de ventilar sus
finanzas ocultas y permitir el voto secreto obligatorio en la elección de sus
dirigentes.

Un ejemplo de las presiones sobre Peña fue lo dicho antes
del debate por Joaquín Gamboa, de 85 años, líder de la Confederación de
Trabajadores de México (CTM), una central obrera que fue clave para el control
político del PRI mientras fue gobierno.

Gamboa advirtió que retiraría su apoyo al futuro presidente
si éste intentaba que se aprobara la reforma tal como venía en el proyecto de
Calderón.

La reforma todavía necesita la aprobación del Senado, donde
la izquierda y el aún gobernante Partido Acción Nacional (PAN) quieren dar una
última pelea por incluir cláusulas para una mayor democracia sindical.

El recorrido de la iniciativa que promovió Calderón a pocas
semanas de dejar el poder apuró los tiempos de una de la iniciativas prometidas
por Peña Nieto y encendió los ánimos entre sus colaboradores más jóvenes,
formados en universidades estadounidenses y que exigen cambios urgentes en el
partido.

“Ya no es posible aceptar a estos grupos siempre con
sus amenazas, cuando electoralmente ya ni siquiera tienen el peso que tenían
antes”, comentó uno de ellos a Reuters.

Se avecinan fricciones

Aún sin haber asumido, el nuevo mandatario recibió un
mensaje claro sobre las ideas predominantes en el PRI a la hora de tratar
cambios radicales.

Y su propuesta de una reforma fiscal, que incluiría gravar
con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) los alimentos y las medicinas, y de
otra iniciativa para abrir la inversión privada a Pemex,
ya están recibiendo peros por parte de la vieja guardia partidaria.

Ambas ideas causaron polémica cuando fueron presentadas por
los gobiernos del PAN durante sus 12 años en la presidencia y fueron rechazadas
por el PRI debido a que están prohibidos en sus documentos básicos.

Legisladores priistas afines a las centrales obreras u
organizaciones campesinas han fruncido el ceño ante la idea de extender el IVA
-según especialistas un método sencillo para elevar la escasa recaudación-,
argumentando que golpearía a los pobres, que son casi la mitad de los 112
millones de mexicanos.

Un colaborador cercano a Peña dijo que el PRI hará una
asamblea nacional a más tardar en febrero para decidir si modifica su programa,
que impide tanto ampliar el cobro del IVA como admitir inversión privada en
Pemex, un tema que para algunos roza la soberanía nacional.

“Estaríamos en aprietos si no se aprueban” los
cambios, dijo el asesor.

El presidente electo también impulsa un paquete para
combatir la corrupción y transparentar la gestión de estados y municipios,
proyecto que podría no caer bien entre gobernadores que manejan millonarios
recursos sin rendir cuentas.

“Nuestros dinosaurios son gente buena, pero tienen el
defecto de que viven en los años setenta”, bromeó el vicepresidente de la
Cámara baja, Francisco Arroyo, de una corriente reformista del PRI.

“Entendamos que el PRI regresará al poder pero con un
país que no es el mismo. Tenemos todavía reticencias adentro, es cierto, pero
negociaremos”, agregó.

A pesar de que el controversial partido se presenta desde
hace tiempo con una imagen rejuvenecida, arrastra un pasado salpicado de
acusaciones de corrupción y autoritarismo.

Surgido de la revolución de 1910 contra el régimen de
Porfirio Díaz, el PRI nacionalizó la industria petrolera y dio tierras a
campesinos en las primeras décadas del siglo 20.

Pero muchos años después privatizó gran parte de la economía
e impuso reformas de libre mercado y ambiciosos tratados de libre comercio, en
un viraje hacia la derecha que fue reprochado por algunos manifestantes que se
oponen a la reforma laboral.

Pese a las promesas de cambio, distintos observadores
consideran que para que avancen reformas de fondo en México, el PRI necesitaría
un cambio profundo en sus filas.

“No podemos modernizar a México sin acabar con el PRI
como lo conocemos”, dijo Dworak.

¿Cuál es el gran pendiente de México en materia de competencia?

Para saber más:

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