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Ninis, la ‘generación perdida’

Más de 1.2 millones de desempleados son jóvenes menores de 30 años que se enfrentan a un mercado laboral precario.

01-10-2012, 10:45:02 AM
Ninis, la ‘generación perdida’
Elie Smilovitz / Twiiter: @smilovitz

Ser un “nini” implica una carga para la economía familiar en un contexto en el que el mercado laboral es precario y las oportunidades escasean. Perder la fuerza, la energía y el conocimiento de toda una generación de jóvenes no sólo supone una caída en la productividad y un aumento del desempleo, sino que pone sobre sus hombros la responsabilidad de buscar alternativas para impulsar la economía, sin contar con el respaldo de las instituciones. Hoy, más de un millón de jóvenes mexicanos enfrenta un reto sui géneris, tienen que arreglárselas solos y sin recursos.

La crisis  

Entre octubre de 2008 y abril de 2009, cuando estalló la crisis
financiera
, se perdieron 20 millones de empleos a nivel mundial, según la
Organización Internacional del Trabajo (.OIT).
Tres años después, expertos calculan que aún existe un déficit de 50 millones
de puestos de trabajo en el mundo. Los jóvenes menores de 30 años fueron uno de
los segmentos de población más afectados y las consecuencias se reflejarán
también en los años por venir.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (.OCDE) los jóvenes que “ni
estudian ni trabajan” (ninis) en México aumentaron 0.5% entre 2008 y
2010, mientras que en otros países esa organización la cifra creció 2%.

En números, de los 2.4 millones de personas desempleadas en
el país, la mitad son jóvenes menores de 30 años. Llama la atención que la tasa
de desocupación es mayor entre quienes salen de la universidad que entre
aquellos que dejaron sus estudios tras finalizar la secundaria.

Presuntos culpables: Educación

Las razones pueden encontrarse en muchos rubros. La Educación es uno de ellos. México
invierte, o quizá sea más adecuado decir “gasta” un porcentaje elevado de su
presupuesto en Educación, más del 20% según la OCDE, lo que supera a todos los
demás países de esa organización, salvo a Nueva Zelanda. Sin embargo, en
cantidad, la cifra invertida por México es de las más bajas, apenas 2 mil 875
dólares por alumno. De todo ese gasto,
más de nueve de cada 10 pesos se destina a sueldos
de maestros.  Y en las evaluaciones de .PISA, un examen de matemáticas, ciencias
naturales
y lectura que se realiza
a alumnos de secundaria, los estudiantes mexicanos han obtenido algunos de los
peores resultados de toda la OCDE desde el año 2000 –la prueba se realiza cada
tres años-.

Así, la pregunta inevitable es: ¿Hasta qué punto son
culpables los profesores del
aprendizaje deficiente de los alumnos?  Y
el desafío no es otro que determinar cómo lograr generar valor agregado en la Educación. Es decir, cómo conseguir que los alumnos den mejores resultados y sean
más competitivos, porque si esto no se logra, tampoco aumentarán sus
posibilidades de obtener empleos bien remunerados. Según INEGI, el valor
agregado de la Educación en México creció apenas 0.5% de 2007 a 2010.

En suma, los maestros se llevan casi todo el presupuesto de
Educación, a pesar de que sus resultados, medidos en función de las
calificaciones de sus alumnos en pruebas internacionales como PISA, son deficientes. Hay que enfatizar en que la
Educación es muy importante porque los resultados de los alumnos de hoy son los
mismos que los de los trabajadores del mañana.

Mercado laboral

Otra de las razones para el desempleo de los jóvenes se
encuentra en un débil mercado laboral.
La tasa de .competitividad, es decir,
la productividad de los empleados y
empresas mexicanas a lo largo del tiempo es muy baja. Ocupamos el lugar número
53 a nivel mundial, según el World
Economic Forum
(.WEF), lo que
elimina la posibilidad de tener remuneraciones elevadas, no hay que olvidar que
ya no se compite sólo a nivel nacional, sino que en la globalización, los
estándares son mundiales.  

Esto plantea dos problemas, por un lado, cómo convencer a
los empleadores mexicanos de
aumentar los salarios cuando la
.productividad es baja. Y, por otro, cómo incrementar  la calidad de vida de los empleados, que viven
una situación precaria que obstaculiza sus posibilidades de ser más competitivos.
No existe una solución fácil y los problemas del mercado laboral tienen varios
frentes.

Por un lado, la precarización.
O sea, trabajar por un sueldo que no alcanza. Según INEGI, de una Población
Económicamente Activa (PEA) cercana
a los 45 millones de personas, 32 millones carecen de prestaciones de Ley y
28.5 millones ganan apenas tres salarios mínimos o menos.

Además, la oferta
laboral supera a la demanda. Cada
año, más de un millón de jóvenes salen a buscar trabajo, pero el mercado sólo crea
entre 500 mil y 600 mil vacantes. Así, los jóvenes se suman a las filas del desempleo o de la .economía informal –que ya supera en cantidad de trabajadores a la
formal- a un ritmo de cientos de miles cada año, por eso, hay más de un millón
200 mil ninis, lo que ha llevado a muchos a señalar a estos muchachos como la ‘generación
perdida’.

Cabe destacar que cuando los universitarios salen al mercado
laboral y chocan con la falta de oportunidades, el conocimiento que han
adquirido a lo largo de varios años de estudios pierde validez. Esto agrega una
pérdida elevada de tiempo y recursos que se suma a la de la falta de creación
de riqueza que supone el desempleo.

¿Qué alternativas
tienen los jóvenes recién graduados cuando el mercado no ofrece oportunidades
laborales?

Para saber más:

.Blog. México pobre, México rico

.Cuando la educación ya no garantiza un trabajo

.Aumenta la cantidad de “ninis” en México

 

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