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Brasil acelera importación de autos mexicanos pese a cuotas

Las compras de vehículos crecieron 127% porque los fabricantes decidieron absorber los sobrecostos para no perder posiciones en el mercado brasileño.

16-08-2012, 2:03:19 PM
Brasil acelera importación de autos mexicanos pese a cuotas
Reuters

Brasil sigue comprando autos mexicanos a toda velocidad pese
a las cuotas que les impuso este año y las importaciones se aceleraron un 127% porque
los fabricantes decidieron absorber los sobrecostos para no perder posiciones
en el mayor mercado de América Latina.

El Gobierno de Dilma Rousseff obligó a México a aceptar
cuotas para sus exportaciones de autos sin impuestos, con lo que quedó
suspendido por tres años un acuerdo de libre comercio que había generado un
desequilibrio para Brasil en la balanza bilateral de esta industria.

Pero contra todo pronóstico, Brasil importó 73,212 autos y
vehículos comerciales ligeros mexicanos desde que los límites entraron en vigor
en abril, según cifras de la federación brasileña de concesionarias Fenabrave.

Los datos muestran que la tendencia se mantendría una vez
superada la cuota de 1,450 millones de dólares para las importaciones libres de
impuestos que se fijó para los primeros 12 meses hasta marzo del 2013.

Al menos un fabricante ya rebasó su límite y está importando
autos mexicanos “fuera de cuota”, según una fuente del Gobierno
brasileño.

“Muchas montadoras van a absorber esos costos mayores
porque están en un buen momento de ventas en Brasil”, dijo José Augusto
Amorim, analista de la consultora Polk en Detroit.

“Si restringen las importaciones por causa de las
cuotas sin, de alguna forma, absorber los costos van a perder muchas ventas y
market share“, añadió.

Al ritmo que llevan, las montadoras brasileñas pueden agotar
antes de diciembre el tope para sus importaciones combinadas de México en el
primer año, según funcionarios de ambos países.

Poco después de que las cuotas entraron en vigor, la
italiana Fiat SpA suavizó un aumento de precio de su modelo 500 traído desde
México. Y no es el único fabricante dispuesto a recortar sus márgenes.

“Nissan está haciendo eso: trayendo el auto un poco más
barato para poder mantener la competitividad”, dijo Tereza Fernández,
economista de la consultora MB Associados en Sao Paulo.

Para Brasil, empeñado en proteger una industria que
representa un 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y es una importante
fuente de empleos, las importaciones de autos son un dolor de cabeza.

Las importaciones de automóviles dispararon el déficit
comercial brasileño con México a un récord de 1,334 millones de dólares entre
enero y julio del 2012.

Según datos oficiales, Brasil compró autos mexicanos por
1,747 millones de dólares en los primeros siete meses del 2012, más que en todo
el 2011.

Fernández, de MB Associados, cree de todos modos las cuotas
llevarán a una moderación en la velocidad de las importaciones desde México en
la segunda mitad del 2012.

Demanda reprimida

Brasil es un importante mercado para fabricantes como Fiat,
Volkswagen AG, General Motors
y Ford Motor  que sufren una depresión de
ventas en sus mercados tradicionales por la debilidad económica mundial.

Aunque Brasil produce una variedad de automóviles compactos,
el boom económico de la última década ha abierto el apetito de la clase media
por modelos más caros como el Ford Focus, el Honda CR-V o el Fiat 500,
producidos en México.

Amorim, de Polk, dice que algunos autos importados de México
como el Focus o el Volkswagen Jetta están llegando al fin de su vida útil y
deberán ser reemplazados a fines del 2012 o comienzos del 2013.

“Seguramente cuando lleguen esos nuevos modelos los
límites (de importación libre de impuestos de México) habrán sido alcanzados y
las montadoras no podrán renunciar a ofrecer ese tipo de producto en el
mercado”, dijo.

Otra razón detrás del aumento de las importaciones de México
es que los consumidores brasileños de ese tipo de vehículos tienen los
bolsillos más profundos.

“Existe una demanda reprimida por un segmento del
mercado que tiene mayor elasticidad y es menos sensible al precio”, dijo
el analista Luiz Carlos Mello, ex presidente de Ford en Brasil.

Además es posible que las montadoras en Brasil estén
reforzando sus inventarios con automóviles importados más competitivos que los
producidos en casa, donde la industria carga con elevados costos laborales y
tributarios.

Pese al enfriamiento de la economía, la industria brasileña
espera que las ventas de autos crezcan entre 4 y 5 por ciento este año respecto
al 2011, batiendo un nuevo récord.

 

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