ActualidadHistorias

Sindicatos, indispensables para las reformas en México

Peña Nieto necesita el respaldo del PAN en el Congreso para aprobar las reformas que buscan acelerar la economía y crear los trabajos que demandan los mexicanos.

10-08-2012, 11:20:37 AM
Sindicatos, indispensables para las reformas en México
Reuters

Cuando el sindicato minero de México fue acusado de pedir
100 millones de dólares para levantar una huelga en la mayor mina de cobre del
país hace cinco años, las viejas sospechas de vicios y excesos en los gremios
volvieron a salir a la luz.

Más allá de que el sindicato negó las acusaciones y su líder
demandó al entonces secretario del Trabajo por ellas, las negociaciones
fracasaron y la mina quedó paralizada por tres años, desnudando el inmenso
poderío sindical mexicano.

Ahora el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto del
Partido Revolucionario Institucional
(PRI), deberá convencer a los sindicatos,
históricos aliados de su agrupación, de ceder algunos privilegios a cambio del
apoyo político de rivales para sus reformas estructurales.

Durante su gestión de gobierno, el saliente Partido Acción
Nacional
(PAN) intentó erosionar el poder gremial sin éxito. Cuando en
septiembre se convierta en oposición legislativa quiere aprovechar para
ajustarle las riendas a los gremios, que han sido una fuente de poder y de
votos para el PRI por décadas.

Peña Nieto necesita el respaldo del PAN en el Congreso para
aprobar las reformas que buscan acelerar la economía y crear los trabajos que
demandan los mexicanos. De ellas depende en gran parte el éxito o fracaso de su
gobierno.

Uno de los anhelos del PAN es hacer públicas las cuentas
sindicales, una caja no auditada donde millones de trabajadores aportan
obligatoriamente un porcentaje de su salario y que financia en gran parte el
andamiaje económico y las movilizaciones de las organizaciones de trabajadores.

“Todo se transforma en México menos la vida
sindical”, dijo el ex secretario del Trabajo y futuro senador panista
Javier Lozano, autor de una reforma laboral que desde el 2010 duerme en el
Congreso y buscaba mayor transparencia en los sindicatos.

“De que no vamos a quitar el dedo del renglón, no vamos
a quitarlo”, sostuvo el ex funcionario.

Protegidos por una ley laboral mexicana que tiene cuatro
décadas sin cambios sustanciales, los sindicatos no están obligados a rendir
cuentas a sus afiliados. Además sus dirigentes no son electos por voto directo
de los trabajadores.

Decenas de millones de dólares anuales pasan por las manos
de los jefes de grandes sindicatos como el de docentes (SNTE) o el de
trabajadores petroleros (STPRM) sin que estén obligados a informar el destino
de esos fondos, ni siquiera a los trabajadores que representan.

El poder económico sin la lupa de nadie llevó a excesos la
jefa del gremio de maestros ha rifado decenas de camionetas Hummer, la hija del
líder petrolero ha presumido sus viajes en jet privado y un dirigente prófugo
despacha desde Canadá.

“Al final no es algo ilegal los abusos y los
privilegios sindicales, una vez que entra el dinero a esa caja, a ese hoyo
negro, no es fiscalizable. Los sindicatos no pagan impuestos y además no llevan
contabilidad”, dijo el ex secretario Lozano.

El argumento de los sindicatos es simple. Sin ese dinero
tendrían menos poder para velar por sus afiliados, por eso están listos para
defender su posición en el Congreso.

“Los sindicatos si no tienen dinero, pues son
sindicatos más débiles, sindicatos más fáciles de vulnerar”, dijo Isaías
González, jefe de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos
(CROC) y futuro senador del PRI.

“El PAN quería pulverizar el movimiento obrero. Ahí sí
Peña Nieto no está de acuerdo”, dijo González.

Remando contra la corriente

Por esos disensos, la reforma laboral que presentó el
Gobierno acumula polvo en el Congreso.

La iniciativa propone eliminar el descuento obligatorio de
la cuota sindical en el salario de los trabajadores, auditar las cuentas
gremiales e instaurar el voto directo para elegir a líderes, entre otros
puntos. Pero fue bloqueada por el PRI.

Si en algo coinciden ambas partes es en la necesidad de
modernizar algunas bases de la economía mexicana, que quedó retrasada en los
últimos años frente al boom económico de otros países de la región y aún tiene
una pesada deuda social.

Pero para eso el presidente electo necesita los votos del
PAN. Con sus legisladores en el Congreso no le alcanza para aprobar las
reformas laboral, energética y fiscal que busca y que durante años el propio
PAN intentó impulsar infructuosamente contra una pared de legisladores
opositores.

“No vamos a soltar la agenda de transparencia y
rendición de cuentas que siempre ha tenido el partido también en
sindicatos”, dijo Laura Rojas, próxima senadora panista.

“Nosotros vamos a ser una oposición responsable, pero
eso no significa que (…) vayamos a darle un cheque en blanco si no vemos de
parte de ellos un compromiso de desmantelar lo que le hace daño a nuestra
democracia y que sí pasa por minar intereses que a ellos les han hecho ganar
elecciones”, agregó.

Peña Nieto parece dispuesto a ceder en la necesidad de mayor
control en los sindicatos -que tienen unos 2 millones de afiliados de los casi
16 millones de trabajadores registrados en el Seguro Social– aunque no a
recortar su flujo seguro de dinero, según declaraciones antes de resultar
electo.

“Tiene muy complicada la negociación con el actual
liderazgo porque ese liderazgo sindical fue el que lo llevó al poder”,
dijo Ricardo Raphael, analista y autor de un libro sobre el sindicato docente.
“Yo creo que va a mantener el status quo”.

Sindicatos consultados por Reuters se mostraron abiertos a
difundir sus presupuestos -de hecho algunos de mediano tamaño ya los publican
en Internet- y en instaurar un sistema de voto directo y secreto para designar
a las cúpulas.

Pero de las cuotas sindicales obligatorias, ni hablar.

“No lo votaríamos a favor nunca los representantes
sindicales, eso se le digo abiertamente, desde ahorita”, dijo Patricio
Flores, jefe del sindicato de trabajadores de la radio y televisión (SITATYR),
diputado electo del PRI.

Cálculos extraoficiales estiman que el sindicato de maestros
-el mayor del país con alrededor de 1.5 millones de afiliados- maneja 60
millones de dólares por año sólo en cuotas sindicales.

El sindicato petrolero cobra un promedio de 20 millones de
dólares anuales en cuotas, según datos solicitados por Reuters a la oficina de
transparencia gubernamental (IFAI).

Pero eso es solo parte de los ingresos de los sindicatos,
que son beneficiados además por préstamos y otros aportes del Gobierno y las
empresas. Y eso sin contar los negocios internos de proveeduría con compañías
de los propios sindicalistas.

Por ejemplo, el sindicato petrolero recibe apoyos del
Gobierno para varias actividades. Incluso obtiene 1.5 millones de dólares
promedio por año para viajes de los dirigentes.

Los sindicatos ofrecen a cambio cursos de especialización,
clubes deportivos, centros recreativos y tarjetas de descuentos.

El PAN podría aceptar que sigan las cuotas sindicales
obligatorias con tal de que se apruebe una reforma laboral que comience a hacer
más visibles las cuentas de los sindicatos y flexibilice el mercado laboral,
según miembros del partido.

Matrimonio por conveniencia

Los lazos del sindicalismo con el PRI son muy profundos. Sin
ir más lejos, el sindicato petrolero (STPRM) “reconoce como instrumento
legítimo para participar en la vida política del país al Partido Revolucionario
Institucional”.

En el nuevo Congreso que comienza a operar en septiembre, el
jefe de ese sindicato, Carlos Romero Deschamps, se convertirá en senador del
PRI. Se le sumarán Armando Neyra, un líder de la Confederación de Trabajadores
de México (CTM); Joel Ayala, que encabeza el sindicato de burócratas, además de
Isaías González.

Darles la espalda a los sindicatos podría ser una apuesta
riesgosa para el PRI. Si los gremios se sienten atacados podrían movilizar a
cientos de miles de afiliados y activar huelgas en empresas como la petrolera
Pemex, un pilar económico del país.

Y hasta podrían mirar a la izquierda a la hora de orientar
sus lealtades, sobre todo cuando el Partido de la Revolución Democrática (PRD)
y sus aliados resultaron segundos en las elecciones presidenciales de julio.

“El PAN no se ha dado cuenta que si nosotros vamos a
una reforma laboral integral y total vamos a poner al movimiento sindical en
manos de la extrema izquierda que no necesariamente quiere la productividad
para el país”, dijo el senador del PRI Francisco Arroyo, que será diputado
a partir de septiembre.

Hace dos décadas el sindicato de electricistas (SME) y el de
telefonistas (STRM) se cambiaron al bando de la izquierda, luego de que la
priísta CTM los presionara para sumarse a la organización a cambio de renunciar
a su libre albedrío político.

Pero la relación con el PRI también trajo muchos beneficios
a los sindicatos. Bajo las décadas de reinado de ese partido el poder gremial
creció, junto con las acusaciones de corrupción.

La jefa vitalicia del sindicato de maestros, Elba Esther
Gordillo, ha sido bautizada por analistas como la “Jimmy Hoffa de
vestido”. Reportes de prensa la han acusado de tener más de 60
propiedades, pero ella asegura que recibió una herencia de su abuelo y que la
supo administrar muy bien.

En el sindicato de mineros, el líder Napoleón Gómez Urrutia
ha logrado ganar ante la justicia varias causas en su contra. Pero aún tiene
una pendiente por el supuesto desvío de 55 millones de dólares de un
fideicomiso a cuentas familiares y trabaja desde Canadá porque tiene una orden de
arresto en casa.

Hace dos meses nada más, los periódicos mexicanos publicaron
el perfil de Facebook de la hija de Romero Deschamps. La mujer presumía sus
bolsas de diseñador y viajes en jet privado por el mundo, aunque su padre tiene
un sueldo de 1,800 dólares al mes.

“No se puede dar un cambio real en la vida de nuestro
país, en la democracia, en la transparencia, con estos líderes que representan
exactamente lo contrario”, dijo Vicente Fernández, un jubilado de la
petrolera estatal Pemex, vestido de guayabera.

¿Crees que el gobierno de Peña Nieto pueda conciliar con los sindicatos? ¿Crees que éstos debieran desaparecer?

Para saber más:

.EPN presenta miembros de equipo de transición

.Las 10 apuestas económicas de Peña Nieto

 

 

Relacionadas

Comentarios