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Arma un equipo de alto rendimiento

Pasar de la diferencia a lo colectivo, articulando individualidades es la meta, prepáralo para establecer sinergias y lograr la unión creativa del éxito.

06-08-2012, 8:13:06 AM
Arma un equipo de alto rendimiento
José Antonio Ramírez

“Un Equipo de Alto Rendimiento (EAR) es como el mago que ante el público que toma uno, se convierte en dos y dos lo convierte en ocho, de manera que en este gran espectáculo, más que operar la lógica matemática, vivimos la experiencia emocionante y vivificante de la unión creativa”, refiere Liliana Hernández Medina, Directora de Metaconsultec.

La también coach e hipnoterapeuta clínico afirma, en entrevista con AltoNivel.com.mx, que el resultado de armar un EAR se logra a partir de la sinergia en que el pronombre del “yo” pasa a un segundo plano para sustituirlo y utilizar comúnmente el “nosotros”.

Para que exista un nosotros, explica, debe haber un proceso de integración a partir de la suma de esos grupos de personas que normalmente operan de manera disímbola. Esto se logra articulando sus individualidades para lograr un desempeño excelente en términos de eficacia y eficiencia.

“Cada individuo se suma dándose generosamente al resultado, difuminando el papel protagónico en beneficio de su colectivo”, expresa.

Con eficacia y eficiencia

El EAR puede no tener un número exacto o recomendable de integrantes, “tampoco tiene como regla tener una misma ubicación geográfica y tiempo para la interacción”.

La experta señala que una vez que se establecen las individualidades y se definen sinergias, entonces se pueden fomentar las características fundamentales de los equipos de alto rendimiento, que funcionan como principios para cada tarea.

Tolerancia: están integrados por gente que conoce y valora las diferencias individuales y lo que aporta cada integrante desde ellas.

Colaboración: son un grupo de personas que han aprendido a trabajar juntas con todo lo que implica.

Responsabilidad: el enfoque es ayudar a mi compañero para que mejore su resultado.

Generosidad: por momentos algunos deben reducir su ritmo mientras los demás alcanzan un nuevo nivel de desempeño, mientras, otros tienen que esforzarse para no detener a los demás.

Solidaridad: a estas personas no les interesa llegar antes a la meta si no llegan todas juntas.

Compromiso: en esta modalidad de trabajo, el énfasis está puesto primero en unificar los resultados individuales, para subir peldaños todos juntos.

Hernández Medina considera clave el rol del líder para desarrollar la sensibilidad que le permita ubicar diferentes individualidades de cada integrante y articular todas las visiones en “un gran sueño común claro y alcanzable”.

Posteriormente será necesaria la labor comprometida y de entrenamiento permanente para ir mejorando las marcas.

Participación y aprendizaje en grupo

Enseguida –agrega- deberán identificarse y formular metas de trabajo claras, aprender a comunicarse eficazmente, desarrollar otras habilidades interpersonales básicas, arriesgarse en lo individual a la flexibilidad y a la apertura que posibilita la participación y el aprendizaje en grupo.

Subraya que es importante fomentar el diálogo y la discusión como disciplina, construir un ambiente de confianza que posibilite la participación creativa y comprometida de cada uno de sus miembros alineados hacia una misma meta.

La meta será producir resultados, buscar la innovación, tomar decisiones, aprender de los errores, ser resolutivos, averiguar más que la competitividad, la excelencia en cada uno de los procesos, y, al final del día, aprender a celebrar logros y estimular la meta aprendizaje de la experiencia.

Aquí, la figura del Coach o entrenador como líder visionario, propulsor y estratega que guía e inspira a sus compañeros es una herramienta muy difundida en nuestros tiempos como actualmente lo hacen los EAR´s deportivos, concluye.

¿Cuentas con un Equipo de Alto Rendimiento en tu organización? ¿Consideras difícil armarlo y establecerlo como recurso base para elevar la productividad de tu empresa?

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