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Un golpeado PAN será clave en las reformas de México

Enrique Peña Nieto tendrá que pactar con el partido gobernante, pues será pieza medular para el nuevo Congreso donde el PRI no parece que tendrá la mayoría absoluta.

04-07-2012, 8:36:24 AM
Un golpeado PAN será clave en las reformas de México
Reuters

El partido gobernante de México sufrió una aplastante
derrota al perder la presidencia y espacios políticos claves en estados y
legislaturas, pero será una pieza medular para que el nuevo Congreso pueda
sacar adelante las reformas que prometió el próximo mandatario.

El opositor Enrique Peña Nieto ganó la presidencia el
domingo, pero su Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el aliado Partido
Verde no tendrán mayoría absoluta en las cámaras de diputados ni de senadores,
según cifras preliminares, lo que los obligará a negociar con sus adversarios
políticos.

La correlación de fuerzas en el nuevo Congreso, que iniciará
actividades el 1 de septiembre, será decisiva para que Peña eche a andar sus
prometidas reformas en materia laboral, energética y fiscal para
“modernizar” al país.

Por un lado, tendrá que lidiar con una alianza de tres
partidos de izquierda -cuyo candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador
quedó 6 puntos detrás de Peña y aún no reconoce el triunfo de su oponente- que
se fortaleció al ganar dos gobiernos estatales y saltaría como segunda fuerza
en la influyente cámara baja, que tendrá como primera mayoría al PRI.

Los izquierdistas, liderados por el Partido de la Revolución
Democrática (PRD), han dicho que no aprobarán las reformas que Peña quiere,
poniéndolo contra las cuerdas para que busque el apoyo de la bancada del
Partido Acción Nacional (PAN), al que pertenece el actual presidente, Felipe
Calderón
.

El PAN sería la tercera fuerza política en diputados
-cayendo desde la mayoría relativa que tuvo al inicio del Gobierno de Calderón
en 2006- y la segunda fuerza en el Senado, según varias proyecciones.

Una probable alianza PRI-Verde con el PAN alcanzaría para
aprobar reformas constitucionales, que requieren del voto de las dos terceras
partes de los parlamentarios, indispensables para que Peña pueda avanzar en su
plan de permitir inversión privada en la vital petrolera estatal, Pemex, en
todas sus áreas, desde exploración hasta refinación.

Pero si el PAN hace alianza con los partidos de izquierda,
como ocurrió en coaliciones para elecciones de gobernadores en 2010 que
arrebataron el poder al PRI en tres de sus bastiones, bloquearía cualquier
reforma de Peña, quien ha dicho capitaneará un gobierno dialogante y abierto a
las negociaciones.

“Ellos van a necesitar al PAN para obtener la
supermayoría” en el Congreso, dijo Edwin Gutiérrez, administrador de
portafolios de inversión de Aberdeen Asset Management en Londres. “Pero la
gran pregunta es: ¿Cuál será el precio del PAN para cooperar?”, agregó.

Las condiciones del PAN

Peña, quien aseguró en su campaña que de llegar al poder
impulsaría un mayor crecimiento económico para que la gente tenga empleos
dignos y mejores ingresos, ha dicho que buscará elevar la recaudación
tributaria, una de las más bajas de América Latina, con una reforma tributaria.

El abogado de 45 años que asumirá el 1 de diciembre dijo que
sus reformas estructurales buscan oxigenar la expansión productiva del país de
más de 112 millones de habitantes, de los cuales casi la mitad vive en la
pobreza.

Su controversial partido aprobó en los primeros años de
Gobierno de Calderón varias reformas, pero después las rechazó
sistemáticamente, especialmente hacia el final de la gestión cuando puso sus
energías en la carrera electoral.

El PAN presentó varias reformas parecidas a las que Peña propuso
en su campaña, pero el PRI las bloqueó en el Congreso.

Un caso emblemático fue un proyecto de reforma laboral, que
según los panistas el PRI boicoteó por motivos electorales y que Peña quiere
impulsar con fuerza ahora en el primer periodo legislativo del nuevo Congreso.

“Nosotros no vamos a actuar de una manera tan egoísta,
o de tan poca visión como lo hizo el PRI cuando obstaculizó reformas que
presentó el presidente Calderón. Analizaremos las propuestas que vengan del
Ejecutivo y plantearemos las alternativas”, dijo el senador del PAN, Rubén
Camarillo, quien será ahora diputado.

“Vamos a seguir sosteniendo las mismas tesis en la
oposición, sería una falta de congruencia cambiar nuestra postura, pero tampoco
le vamos a dar un cheque en blanco al gobierno”, agregó el legislador, uno
de los principales negociadores de reformas durante el actual gobierno.

Líderes políticos del PAN, como Camarillo y José González
Morfín, actualmente líder del Senado y probablemente uno de los próximos jefes
de la bancada del PAN en la cámara baja, dijeron que presionarán para que se
incluya en la reforma laboral varias propuestas que el PRI rechazó.

Los panistas quieren regular los emplazamientos a huelga,
facilitar las contrataciones y despidos en empresas, pero sobre todo restarle
poder a los sindicatos, que fueron creados por el PRI y sobre los que ejerce
poder, con medidas como eliminar las cuotas obligatorias que deben hacen los
trabajadores.

“En muchos de lo sindicatos corporativos del PRI hay
una serie de excesos que son absolutamente inaceptables”, dijo González
Morfín.

Izquierda, un dique

La izquierda, cuyo avance en las elecciones impidió que el
gobierno del PRI coronara una mayoría aplastante en el Congreso, pasará de ser
la tercera a la segunda fuerza en diputados, actuando como un dique de
contención a las reformas de Peña.

 “La prioridad para nosotros es ir a las reformas
políticas que acaben con la corrupción que ha invadido el sistema electoral
mexicano, como condición de todo lo demás”, dijo Manuel Camacho Solís, un
dirigente del PRD que será senador.

El partido de López Obrador, que ha tenido serios conflictos
internos por la elección de sus líderes, parece estar definido en cuanto a que
se opondrá a una reforma que implique inyectar capital privado en Pemex, pero
este espinoso tema podría además generar divisiones dentro del propio PRI.

En el 2008, algunos de sus legisladores se unieron a los
izquierdistas para bloquear partes de una reforma de Calderón con el fin de
atraer participación privada a Pemex.

La reforma fue aprobada tras varios meses de debates y foros
con expertos y en medio de protestas callejeras, porque incluyó contratos con
empresas privadas para exploración y producción.

No obstante, el actual líder de los senadores del PRI,
Manlio Fabio Beltrones, quien podría ser el próximo jefe de los diputados
priistas, aseguró que en el partido hay unidad en torno al próximo presidente.

“Todos nos tenemos que poner a acordar una nueva
gobernabilidad, una reforma energética y una reforma hacendaria, que es la
única manera a llegar al 6 por ciento (de crecimiento económico) que prometió
Peña Nieto”, agregó.

La conformación final del Congreso se conocerá hacia el fin
de semana, cuando los partidos finalmente conozcan su poder y margen de
negociación para los próximos tiempos.

¿Cómo crees que deba comportarse el PAN ahora que es partido
de oposición?

Para saber más:

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