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¿Dónde está la musa olímpica?

El novelista Henry James describe a Londres, ciudad en la que vivió buena parte de su vida, como 'terrible, deliciosa y abrumadora'. Conócela.

26-06-2012, 1:56:13 PM
¿Dónde está la musa olímpica?
Jessica Servín

Aterrizamos en medio de una espesa neblina. El Aeropuerto
Internacional de Heathrow
nos recibe de madrugada. ¡Por fin!, ese sueño de las
lecturas de Robinson Crusoe se hace realidad y, durante 15 días, disfrutaremos
la ciudad de Londres. Oscar Wilde, el Támesis 
o por donde Bram Stoker escribió Drácula… miles de rincones que estamos
dispuestos a conocer a pie, en bicicleta o en auto, acompañados de una emoción
contenida que ni siquiera nos permite parpadear. Robert, nuestro anfitrión en
la metrópoli olímpica, se encarga de llevarnos en un clásico taxi inglés hasta
el hotel donde nos hospedaremos… Así comienza la esperada travesía.

Luego de dejar las maletas e instalarnos cómodamente en el
hotel, Robert nos invita a degustar el clásico full breakfast.

Primero nos acomoda en una de las mesitas en The Albert London,
su restaurante preferido en Victoria Street, cerca del Westminster.

Después, ordena que nos sirvan un plato con salchichas,
tocino frito, huevos al gusto, champiñones, jitomate a la parrilla, frijoles
guisados y pan tostado con mantequilla, el cual acompañamos con una aromática
taza de té.

Ciudad inolvidable

Tan pronto terminamos el desayuno, Robert  nos lleva a caminar por Trafalgar Square, que
fue el lugar de las celebraciones cuando Londres fue elegida como sede oficial
de los Juegos Olímpicos de 2012, dejando atrás a ciudades como París, Moscú,
Nueva York y Madrid.

Desde esta plaza, construida para conmemorar  la Batalla de Trafalgar, se avista la famosa
torre del reloj donde está el Big Ben, que ya marca la cuenta regresiva para
que la justa olímpica dé inicio.

Uno de sus principales atractivos son los palomos que la
habitan y que con su revoloteo constante le hacen honor al combate naval para
intentar derrocar a Napoleón Bonaparte. De forma juguetona, las inquietas aves
atacan a los pobres incautos que, desprevenidos, son despojados de cualquier
alimento que porten.

Como dato curioso, la algarabía que se vive en Trafalgar
Square recuerda las diferentes nacionalidades que ahora habitan la capital
inglesa
. Los turistas no dejamos de ser obvios, pues se pueden ver desde
mujeres musulmanas con la cabeza cubierta hasta hindúes.

La travesía continúa y nuestros pasos nos llevan hacia el
Monumento a Lord Nelson, que compea en la plaza y domina el panorama. En un
inicio, este lugar llevaba el nombre de Guillermo IV, pero fue cambiando
después de que esta columna fue erigida, de 1839 a 1942, con el propósito de
conmemorar la histórica Batalla de Trafalgar.

Luego de ahí, Robert nos encamina hasta la Charing Cross, el
centro de las librerías. En ese sitio se encuentra la Foyles, que está
catalogada como la tienda de libros más grande y antigua del mundo, según los
récords de Guinness.

Unos metros más adelante nos topamos con el distrito de los
teatros, Leicester Square, y a paso seguido está Oxford, asícomo la calle
Gower, donde se ubica el British Museum, que fue uno de los primeros en su tipo
en Europa y cuyas colecciones abarcan campos tan diversos como el
conocimiento  del ser humano, historia,
arqueología, etnografía y arte.

Lo mejor de este día lo encontramos hacia el noroeste de la
ciudad, en donde las calles de Charing Cross y Ducannon arropan la iglesia de
St. Martin in the Fields que, como la parroquia real, fue el marco perfecto
para celebrar el jubileo de diamante de la reina Isabel II (de 60 años de  reinado) con un servicio de acción de gracias
y un festival de música majestuosa.

De regreso a Trafalgar Square, visitamos la Galería
Nacional, que presume estar entre los más grandes atractivos londinenses porque
tiene una de las colecciones más finas de pintura europea.

¡Qué gran deleite para el espíritu que nuestras miradas se
pierdan en medio de las obras de grandes maestros, como Da Vinci, Turner y
Velázquez!

El toque de estilo y modernidad lo da una microgalería que,
gracias a los avances tecnológicos, cuenta con un catálogo computarizado de las
pinturas.

El paseo continúa por esta misma vía hasta llegar a
Picadilly Circus, donde la Abadía de Westminster y el Parlamento se muestran
descomunales. Ellos albergan, en una de sus torres, el famoso Big Ben, cuyo
nombre se debe en realidad a la gran campana que hay en su interior y no
precisamente al reloj.

¿Cuáles son los elementos que más te gustan de Londres? 

Para saber más: 

.Londres, el gran destino turístico del 2012

.10 restaurantes para Londres 2012

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