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La actitud de los jefes extraordinarios

Un gran jefe mira a los miembros de su equipo de trabajo, como los empleados más importantes de la empresa.

30-04-2012, 11:20:40 AM
La actitud de los jefes extraordinarios
Altonivel

Mis empleados son mis iguales, no mis hijos

Los jefes típicos ven a sus empleados como personas
inferiores e inmaduras en las que no se puede confiar para que laboren sin
supervisión. Esto provoca que los trabajadores gasten energía en aparentar
estar ocupados y protegiendo su labor de cualquier error.

Un gran jefe por el contrario ve en sus empleados a las
personas más importantes de la empresa, por lo tanto, espera cierta excelencia en
su labor. Esto provoca que el trabajador dé lo mejor de sí de manera
voluntaria.

La motivación nace de la visión, no del miedo

Los malos jefes creen que los regaños, las burlas, las
humillaciones en público, etcétera, son buenas maneras de motivar al empleado
cuando lo único que se logra es robarle la capacidad de tomar decisiones
diferentes.

Un buen jefe inspira a sus empleados a ver un futuro
diferente y a ser parte de él, lo que provoca que el equipo trabaje más duro para
cumplir las metas de la compañía y además, que disfrute haciéndolo.

Cambio es igual a crecimiento, no dolor

Los jefes comunes ven el cambio como complicado y amenazante,
por lo que se oponen vehementemente a él. Por el contrario, los jefes
extraordinarios lo ven como un proceso de vida y reconocen que el éxito sólo es
posible cuando los empleados de una organización encuentran nuevas maneras de
hacer negocios.

La tecnología da poder, no automatización

Muchos de los jefes comunes ven en las Tecnologías de información
(TI) maneras para ejercer control y utilizan sistemas que deshumanizan a los empleados.
En tanto, lo buenos jefes creen que la tecnología sirve para liberar al
empleado y se adhieren a formas de trabajo como el home office o el tele
trabajo a través de smartphones y tabletas.

El trabajo debe ser divertido

El trabajo es un mal necesario, o al menos así lo ven los
malos jefes.  De hecho, esperan que sus
empleados recientan tener que ir a trabajar. 
Los managers extraordinarios 
saben que el trabajo debe ser una parte definitiva de la felicidad del
empleado y hacen su mayor esfuerzo para que la persona goce ir a trabajar.

¿Qué otra creencia debe tener un buen jefe?

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