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Cómo ser un buen jefe

Un manager extraordinario es capaz de inspirar a su equipo, tratarlo con dignidad y lograr resultados.

30-04-2012, 11:16:00 AM
Cómo ser un buen jefe
Altonivel

Es muy fácil detectar a un mal jefe pues es aquella persona que
no sabe delegar trabajo o que micro maneja el tiempo de sus empleados.  Es por eso que un buen manager resalta a
simple vista ya que es capaz a de
inspirar a su equipo, tratarlo con dignidad y a la vez, lograr que los proyectos
laborales
salgan de la mejor manera posible.

Pero, ¿qué hace que una persona sea un buen jefe?

Sitios como Forbes señalan que las características básicas
de un buen jefe son saber delegar trabajo, ser accesible, es conocedor de su
campo de trabajo, sabe dar reconocimiento cuando el empleado los merece y puede
impulsar la moral de su equipo.

De hecho, la revista BtoB Magazine publicó una encuesta  que reflejó que el 80% de los empleados que
han dejado sus trabajos lo han hecho por tener un mal jefe y que una de las
principales causas de satisfacción laboral es la actitud del manager inmediato.
 

El portal especializado Inc enlista las creencias básicas
que todo buen jefe debe tener.

El negocio es un ecosistema, no un campo de batalla

Muchas veces las empresas se enfrascan en competencias entre
compañías rivales o sufre de conflictos internos entre departamentos. Los malos
jefes construyen ejércitos para mandar y demonizan a los rivales  e incluso tratan a los clientes como “territorio
a conquistar”.

Un buen jefe por el contrario busca que su negocio logre una
simbiosis con otros equipos que le permitan a su departamento trabajar lo mejor
posible y desarrollar las habilidades necesarias para atraer a clientes. Además,
se abre las puertas a sociedad con otros grupos de trabajo y compañías.

Una compañía es una comunidad, no una máquina

Según Inc, los malos jefes ven a sus empleados como los
engranajes de la máquina de su empresa y los tratan de manera rígida. Un buen
jefe sabe distinguir que sus empleados son individuos con sueños y esperanzas
propios, por lo que los inspira a ser parte del éxito del conjunto de la
empresa.

El jefe está para servir, no para controlar

Los jefes más comunes quieren que sus empleados hagan
exactamente lo que se les dice y están listos para aplastar cualquier signo de
insubordinación que acaba por apagar cualquier destello de innovación por parte
de los trabajadores.

Los supervisores extraordinarios fijan una dirección general
y entregan a sus empleados los recursos necesarios para conseguir sus metas. Además,
son capaces de delegar y dejar que los equipos más pequeños generen sus propias
reglas de trabajo. 

Para saber más:

La actitud de los jefes extraordinarios

Cuatro razones para amar al jefe que odias

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