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2017 marcará un antes y un después en la historia de México

Enero de 2017 será un mes que definirá dos épocas: a.t. y d.t, cuando llegue a la presidencia de Estados Unidos un personaje cuyos ideales chocan con los que se diseñaron las políticas modernas.

12-12-2016, 6:37:52 AM

Dicen los enterados (¿?) que el mundo ha entrado en un territorio para el que no se tienen mapas. La frase se ha aplicado a lo largo de las últimas semanas tanto a cuestiones geopolíticas como económicas. El factor disparador de esa ignorancia ha sido el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En efecto, al parecer, nadie estaba preparado para un escenario político-económico donde el actor principal es un empresario que nunca ha ocupado un puesto público.

La trama es más complicada, desde luego, porque se trata de alguien cuyas propuestas electorales chocaron con varios de los paradigmas que han dominado el diseño y la práctica de las principales políticas públicas durante muchas décadas. Me refiero a la globalización y a sus implicaciones: el libre comercio entre naciones, la movilidad del capital a través de las fronteras, la interdependencia. Quizá no es exagerado decir que enero de 2017 será un mes que definirá dos épocas: a.t. y d.t (antes y después de Trump).

Ex post, como era de esperarse, han abundado las explicaciones de lo sucedido. Siendo un fan de Borges, no me asombran las fallas. Decía el maestro argentino: “Traficar en consejos y en profecías es peligroso, cuando no impertinente”.

Fuere como haya sido, estamos frente a un hecho inédito. En lo que toca a predicciones económicas específicas, no he encontrado todavía números referentes a EU, producidos por algún alma osada. A lo más, parece haber cierto consenso en que Trump pretenderá, con algún éxito, hacer cambios significativos. Por ejemplo, bajar la tasa del impuesto sobre las utilidades de las empresas, redefinir los términos de la relación comercial externa; suprimir el Obamacare, expandir el gasto público en infraestructura y probablemente en defensa, reducir la regulación gubernamental en varias áreas de la economía; etc. Es lógico suponer que ello se traducirá en un aumento del déficit del sector público y, por ende, de la deuda. Hay quienes especulan, además, que Trump presionará a la Fed para que posponga (otra vez) el alza de la tasa de interés.

Mientras tanto, al sur del Bravo, el fenómeno Trump ha resultado en un aumento inevitable de la percepción de riesgo. La economía de México se ha transformado en su estructura a partir de la liberalización comercial que se inició a la mitad de los 80, y que se consolidó con la firma del TLCAN.

La mera amenaza de que el acuerdo se renegocie presta base suficiente para suponer que el flujo de inversión extranjera, en sus dos modalidades, adoptará una comprensible postura cautelosa: wait and see. Por ello, es lógico suponer que el crecimiento económico de México en 2017 será menor que el imaginado a.t. (2%). ¿Cuánto? Es imposible anticiparlo, pero me sorprendería si llegara a un aumento de 1% en el PIB real.

En cuanto a la inflación, cabe mencionar que el tipo de cambio seguirá presionado al alza y continuará filtrándose a los precios internos. También aquí las prefiguraciones son meras conjeturas, pero un escenario base de 5% no me parece inimaginable. Frente a ello, Banxico tendrá que elevar significativamente su tasa de interés. Para cuando esto se publique, es muy probable que el banco habrá aumentado la tasa de referencia en al menos ¾ de punto porcentual. No será la última, so pena de flirtear con el descontrol de la inflación.

Sobre el futuro del peso, lo único que aventuro es que será débil y errático. Ponerle cifras a esa obviedad sería frívolo.

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