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20 años del PRD en la Ciudad de México: del esplendor al ocaso

Hace 20 años los habitantes de la Ciudad de México sacaron al PRI. Hoy, el puesto de poder que ganó el PRD podría estar en riesgo.

03-07-2017, 6:35:34 AM

6 de julio de 1997. Elecciones intermedias en el país. La Ciudad de México concentra la atención. Los capitalinos, por primera vez, tienen en sus manos su propia boleta electoral: la constancia de su “mayoría de edad” para elegir mediante el voto su propio gobierno. Este domingo votarán para elegir un jefe de Gobierno –que no gobernador– y 40 asambleístas –que no diputados. Todavía esperarán tres años más para elegir delegados.

La reforma política aprobada en el Congreso un año atrás, en agosto de 1996, les regateó derechos plenos, pero concedió los suficientes para despojar por fin a la ciudad de la tutela federal. Hacía 69 años que una ley de voluntad presidencial había retirado a la capital su régimen municipal, sometiéndola a una ambigua identidad política etiquetada con el nombre de “Departamento del Distrito Federal”: un apéndice administrativo controlado por el regente en turno, a quien designaba cada seis años el Presidente.

Pero aquel domingo 3.9 millones de capitalinos enterraron con su voto al DDF y su regencia. La última llevó el nombre del priista Oscar Espinosa Villarreal. De un padrón de casi 5 millones, 67.1% acudió a las urnas. La votación superó por 10 puntos al resto del país, que en aquellas elecciones intermedias logró una participación promedio de 57.6%.

En adelante será así: la participación electoral de los capitalinos por arriba de la media nacional en las elecciones de 2000, 2006, 2012. Además, voto dividido en procesos concurrentes. Es decir, el capital gana un partido la elección presidencial y otro la elección local.

Dos décadas para el PRD

Han pasado 20 años de aquella jornada electoral que significó el primer triunfo del PRD en la capital del país, con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato. Al obtener 48% de los votos dejó muy atrás a Alfredo del Mazo, del PRI, y a Carlos Castillo Peraza, del PAN. Juntos habían logrado 41.5% de la votación. Los perredistas además se llevaron el carro completo en la Asamblea Legislativa, donde ganaron 38 de las 40 curules. Dos quedaron para el PAN y no hubo nada para el PRI, que ese año lo perdió todo: cuarenta distritos en la ciudad, 30 federales y la jefatura del gobierno. Fueron 71 derrotas en 71 contiendas.

Desde entonces, la Ciudad de México fue la fortaleza electoral de los perredistas. Tres victorias consecutivas se sucedieron después de Cárdenas: con Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. Son dos décadas, cuatro gobiernos y un solo partido en el poder local. El balance es difícil de sintetizar, dice Armando López Leyva, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM y doctor en ciencias sociales.

“Cada jefe de Gobierno fue diferente”, afirma. Y en sus cuentas hay réditos y deudas. Entre otras, la corrupción y el corporativismo que la capital heredó del PRI. El perredismo prometió desmontar ese entramado y, por el contrario, terminó aprovechándose de él para tejer sus propias redes de clientela y control políticos. “Son un lastre para el PRD y la izquierda”, dice Víctor García Zapata, director de la Fundación para la Democracia, que fundó Cárdenas.

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“Los ciudadanos de la capital han expresado su confianza en los gobiernos de izquierda, mediante el voto mayoritario. Pero a estos les falta corresponder en temas tan sensibles como la corrupción. Contra ésta no han podido avanzar lo que se esperaba”, me dijo un día el ex consejero electoral Eduardo Huchim.

También hay ganancias. La izquierda impulsó leyes, derechos y una política social que ha marcado el paso en el resto del país. La pensión universal para adultos mayores, la interrupción legal del embarazo, el matrimonio y la adopción para personas del mismo sexo, y el derecho a una muerte digna fueron, en su momento, motivo de atención y controversia en el resto del país.

“Independientemente de los errores, el PRD fue muy congruente y muy consistente en impulsar una agenda de derechos que sin duda son importantes para una población tan cosmopolita como esta”, afirma Horacio Vivas, doctor en ciencia política por la Universidad de Belgrano y académico del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

“Esto no quiere decir que estemos en jauja –aclara Huchim–, pero comparada con otras ciudades importantes sí hay una diferencia notable en favor de la capital”.

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Terrenos inciertos para el PRD

Ahora la ciudad transita hacia una nueva etapa de transformación política, a partir de la reforma aprobada en 2016. El Poder Legislativo federal no le otorgó el estatus de estado, pero avanzó en autonomía con una constitución propia y una nueva organización administrativa.

Con este escenario de fondo, el PRD avanza hacia la elección local de 2018, pisando terreno incierto. Ha perdido confianza y votos. También figuras de influencia. De sus filas renunciaron Cárdenas, López Obrador y Ebrard. También se fueron Rosario Robles y Alejandro Encinas, jefes de Gobierno interino en su momento. Mancera, por su parte, ni siquiera es militante.

“Algunos dicen que esas salidas son señal de crisis en el PRD, pero yo la llamaría un síntoma de debilidad”, dice López Leyva. Esos personajes, explica, tenían base de apoyo, identificaban al partido y simbólicamente lo representaban. Especialmente Cárdenas, su fundador junto con otros personajes provenientes del PRI y de partidos de izquierda que lo respaldaron en la contienda electoral de 1988, como candidato del Frente Democrático Nacional que antecedió a la fundación del Partido de la Revolución Democrática.

“Es una debilidad que se manifiesta en lo electoral, lo organizativo y en su propia identidad”, dice López Leyva. De cada una hay evidencia: ha perdido votos y posiciones, ya no tiene la base social tan fuerte que tenía en el pasado y su identidad política se diluyó al perder a sus líderes más identificados con la izquierda.

Aquel partido que escaló en preferencia hasta alcanzar 70% de los votos en 2012, hoy pisa terreno incierto frente a la competencia electoral de Morena. El partido que en 2011 fundó su ex presidente nacional Andrés Manuel López Obrador se mira como su rival en la elección local, luego de que en 2015 ganó la mayoría en la Asamblea Legislativa y cinco delegaciones: Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco.

“La supervivencia del PRD dependerá de su futuro en la ciudad”, dice Luis Daniel Vázquez, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). “Si pierde en la capital, difícilmente podrá sostenerse”.

Pero ya sea con Morena o el PRD, el investigador prevé que la ciudad seguirá siendo de izquierda. “Lo interesante será ver qué partido gana la elección”, dice. Por lo pronto, deberá resolver si en 2018 será parte de ese frente amplio democrático que por ahora impulsa con el PAN, o se decidirá por una alianza con Morena. En cualquiera de los casos, el partido del sol azteca “llega a la mesa en una posición de desventaja para la negociación con uno y otro”, afirma Vives, del ITAM.

Al final, cualquiera de las alianzas que elija, dejará descontentos: entre sus militantes y sus “tribus, explica el académico. Pero su suerte puede ser peor si contiende solo. “Estarían en una condición de menos fortaleza para competir contra Morena en la ciudad de México”.

Hasta aquí breve recorrido comienza hoy el recuento de 20 años de gobiernos del PRD en la Ciudad de México. El repaso de aciertos y errores que han transformado la vida de los capitalinos desde 1997, cuando Cárdenas ofreció, al tomar protesta: “una ciudad de todos y para todos: segura, productiva, de educación y cultura, de vida digna, solidaria y democrática”. El voto de 2018 decidirá el rumbo que seguirá la capital para alcanzar esa promesa. (Con información de Pamela Ventura)

Los personajes

Candidatos en la elección de 1997 para la jefatura de Gobierno del (entonces) Distrito Federal.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (PRD): 48.1%

Alfredo del Mazo González (PRI): 25.6%

Carlos Castillo Peraza (PAN): 15.6%

Jorge González Torres (PVEM): 6.9%

Pedro Ferriz Santa Cruz (Partido Cardenista): 1.9%

Viola Trigo (PT): Sin datos

Presidentes de los partidos

PRD

Porfirio Muñoz Ledo (1993-1996). Formó parte de la corriente democrática que el PRI expulsó en 1987. Forma parte del Frente Democrático Nacional (FDN) que y es uno de los fundadores del PRD. Pierde frente a Cárdenas la candidatura interna para la jefatura de gobierno y renuncia a su partido en el año 2000.

Andrés Manuel López Obrador (1996-1999). Se une a la corriente democrática de Cárdenas y Muñoz Ledo y al FDN. Funda con ellos el PRD. Pierde dos veces la elección a gobernador en Tabasco, en 1988 y 1994. Al año siguiente encabeza la defensa del petróleo y de allí pasa a la presidencia de su partido.

PRI

Humberto Roque Villanueva (1996-1997)

Mariano Palacios Alcocer (1997-1999)

PAN

Felipe Calderón Hinojosa (1996-1999)

Participación electoral en la Ciudad de México y el país

1997:

DF: 67.1%

Elecciones intermedias país: 57.6%

2000

DF: 69.8%

Federal: 63.9%

2006

DF: 67.2

País: 58.5%

2012

DF: 65%

País: 63.8%

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