

Algunas empresas ya han lanzado al mercado barritas con DHA omega 3.
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No se trata de ningún tipo de productos raros con aspecto de supositorio, olor a vinagre o sabor a hígado de bacalao.
De hecho, los llamados alimentos nutracéuticos se ven y saben igual que los otros alimentos procesados, pero además de cumplir con su función de nutrir, contienen componentes en sus formulaciones que aportan beneficios comprobados a las funciones fisiológicas del organismo.
Son mayonesas o aceites que contienen alfa omega, margarinas con fitoesteroles, yogures con lactobacilos, cereales con fibra que ayuda a reducir el colesterol o a prevenir el cáncer de colon, jugos de frutas que poseen antioxidantes, leches adicionadas con vitaminas y extracalcio, entre otros. Algunos de estos componentes no los produce el cuerpo de manera natural y deben ser consumidos como los ácidos grasos DHA (ácido docosahexaenoico), los cuales tienen un impacto en el desarrollo del sistema nervioso.
El concepto no está del todo claro, pero se les llama alimentos funcionales o nutracéuticos, una industria que comenzó a desarrollarse hace más de 20 años en Japón, país donde incluso se cuenta con una reglamentación de “Alimentos para uso específico de la salud” (FOSHU, por sus siglas en inglés). Estados Unidos y Europa ya presentan un crecimiento interesante en la categoría.
En México el tema cobró relevancia hace cuatro o cinco años. Pero la apuesta viene fuerte: se está creando una fuerte industria proveedora de materias primaspara suministrar “ingredientes nutracéuticos”.
Como en México está creciendo exponencialmente este mercado, han surgido diversas propuestas interesantes, provenientes no solo de las grandes trasnacionales.
Aunque las universidades todavía no muestran gran interés en realizar investigación, “ya existen avances en las empresas mexicanas dedicadas a financiar estudios para realizar pruebas, primero en animales y luego en humanos. Una vez que poseen la documentación científica que constata el beneficio de un alimento, lo lanzan al mercado”, comenta Cristina Acevedo, quien dirige el área de Inocuidad de Alimentos de la Fundación México- Estados Unidos para la Ciencia (FUMEC), organización que cuenta con dos programas que encauzan las innovaciones de las firmas innovadoras y les buscan oportunidades de negocio en el mundo.
Uno de los casos más sonados fue el que ocurrió en 2010 cuando Danone, fabricante de Activia, acordó pagar 21 mdd a la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos. La instancia señaló que no había pruebas suficientes que respaldaran las pretensiones contenidas en la publicidad del producto. Esta firma de origen francés aclaró que los beneficios de dicho producto contra el estreñimiento se confirmaron, pero toman pero tomando tres porciones al día y no una, como señaló la FTC.
Más que establecer quién tenía la razón, lo importante es ver que este tipo de problemas pueden evitarse con la reglamentación adecuada. En Japón, los alimentos funcionales llevan un sello de aprobación del Ministerio de Salud y Bienestar. En Estados Unidos y la Unión Europea se les exige que comprueben con documentación científica los beneficios que prometen.
Los expertos señalan que en México falta mucho por hacer, aun cuando recién cambió la Norma Oficial Mexicana sobre especificaciones generales de etiquetado para alimentos. Allí se señala que “es responsabilidad del Gobierno Federal procurar las medidas necesarias para garantizar que los productos comercializados en territorio nacional cumplan con la información comercial que debe exhibirse en la etiqueta o envase, con el fin de garantizar una efectiva protección al consumidor”.
La tendencia entre fabricantes de alimentos es incluir fórmulas con algún tipo de ingrediente que cause un beneficio, ya sea para mitigar alguna deficiencia o enfermedad, o bien para prevenirla.
Quizá uno de los productos más conocidos en la categoría es Yakult, con sus ya famosos Lactovacillus casei shirota, que ayudan a mejorar las propiedades de la flora intestinal.
Todos estos alimentos tienden a clasificarse por sus beneficios para la salud:
Para Acevedo, del FUMEC, hablamos de productos definidos como alimentos funcionales de interfaz: “Esto quiere decir que la industria de alimentos, sumada a la farmacéutica, dan como resultado un alimento nutracéutico. Aquí veo una gran oportunidad para México, donde existen alimentos con este tipo de beneficios”.
La experta se refiere al caso del nopal, el amaranto o la miel, que contienen componentes para la prevención o tratamiento de enfermedades. “Comercializados como alimentos naturales o como ingrediente en alimentos procesados tienen gran potencial de negocio”, añade.
La firmas trasnacionales no quieren quedarse fuera del mercado. Ya desde 2010, Nestlé anunció la creaciónde Nestlé Ciencias de la Salud y el Instituto Nestlé de Ciencias de la Salud, con miras a fundar una nueva industria que involucra a los alimentos y al sector farmacéutico para prevenir y tratar condiciones médicas como la diabetes, la obesidad, los padecimientos cardiovasculares y el Alzheimer.
Mientras tanto, muchas empresas ya realizan intensas campañas televisivas para posicionar sus productos de esta categoría. Aun cuando son muy cuidadosas de no mencionar directamente los beneficios que pueden aportar, el mensaje es claro: es la promesa de una vida más saludable. Las que ya cumplen con la Norma Mexicana han empezado a incluir en las etiquetas información sobre las ventajas que ofrecen.
Cerebro de genio: los ácidos grasos como omega 3 ayudan a disminuir el colesterol, reduciendo el riesgo de padecer enfermedades coronarias. Junto con el DHA mejoran el desarrollo mental. Algunas marcas en el mercado con estos componentes son: mayonesa McCormick con omega 3, aceite Nutrioli DHA o leche Nido Excella Gold con DHA.
Adiós estreñimiento: una categoría que gana espacio en los refrigeradores del supermercado es la de probióticos, que contienen bacterias como lactobacilos y bifidobacterias (algunas de las cuales, además de mejorar la función gastrointestinal, ayudan a optimizar el sistema inmunológico). Aquí participan productos como Yakult, Soful, Svelty gastroprotect y Biobalance.
No más problemas: los prebióticos son azúcares complejos no asimilados por el cuerpo humano, pero que favorecen el desarrollo de bacterias benéficas en el tracto digestivo y regulan los niveles de azúcar en la sangre. Uno de los más estudiados es la inulina, utilizada en panes de caja de Bimbo. Incluso existen aguas envasadas, como las de Beneo Orafti, formuladas con ingredientes de fibra prebiótica, como inulina y oligofrutuosa.
Vista de águila: la luteína se encuentra en frutas verdes. Ayuda a proteger la vista gracias a su efecto antioxidante y a que actúa como filtro solar. En el mercado mexicano ya se pueden encontrar jugos como “Good4you, vista” con este componente.
La fruta prohibida: el arándano es un fruto empleado con regularidad por la industria farmacéutica, gracias a sus propiedades antioxidantes, además de ayudar a combatir la diabetes, no contener colesterol y ser rico en fibra. En el piso de venta, marcas como Ocean Spray, Jugos del Valle y Jumex lo comercializan con buenos resultados.
¿Cuáles de estos alimentos tienen lugar en tu alacena?
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