

En la más reciente entrada de este blog, hablábamos de la influencia que tienen las características sociales y culturales de nuestro país en la calidad de la gestión de sus empresas y en cómo reducen la transferencia de conocimiento fundamental para generar modelos de análisis, desarrollo e implementación de soluciones que generen riqueza de información. Esto, con la finalidad de encontrar qué genera que nuestras empresas se vayan quedando detrás de empresas extranjeras que se enfocan en ser más competitivas, a pesar de que México tiene un gran potencial para convertirse en una economía líder a nivel mundial.
Otro resultado que estas características sociales y culturales tienen en la empresa mexicana, sin importar su tamaño o industria (desde Pymes hasta los más grandes corporativos), es el claro efecto que la influencia familiar tiene en su productividad y competitividad. Sobre todo, de dos maneras:
1. Calidad de Gestión: En un reciente
estudio sobre la calidad de gestión en países desarrollados y en vías de
desarrollo, las conclusiones son claras y contundentes: a) las empresas con altos índices de influencia familiar en su
dirección obtienen una calidad exponencialmente menor en su gestión (Gráfica
1). Sin embargo, al tener un director que no sea miembro de la familia,
o ayuda de un consultor externo, la calidad de su gestión incrementa casi a
niveles de empresas de capital privado y/o accionistas, y b) la calidad de gestión de México, aunque aún con mejor nota que
los países BRIC, está muy por debajo de la media y lejos de países
desarrollados.
Esto se explica por el alto nivel de colectivismo y de distancia de poder que
presenta la cultura mexicana, que genera, entre otros, problemas para deslindar la familia de los negocios, nepotismo, disputas familiares, centralidad del
fundador, renuencia a aceptar la existencia de problemas, modelos
organizacionales de estilo patriarcal y serios problemas en la calidad de sus
decisiones estratégicas.

2. Impacto de la 3ra generación: En
promedio, las grandes empresas mexicanas tienen 65 años de edad. La misma edad
en que, de manera general, las empresas experimentan la entrada de la tercera
generación en sus operaciones (Gráfica 2). Así, las organizaciones
que han logrado sobrevivir y ser exitosas durante las primeras dos
generaciones, logran hacerla crecer de manera exponencial gracias a que su
oferta de valor está bien alineada con las necesidades de su clientela.
Generalmente, el fundador ve una oportunidad de negocio, y la segunda
generación comparte la pasión e ideales de la primera y hace crecer la empresa
de manera importante.
El problema radica en que la tercera generación no comparte la misma pasión por
el negocio y siente complejos por la relación con sus predecesores, debido a
que no vivió la creación del negocio, quiere ganar poder entre sus rivales
por el puesto y dejar su propia huella, generando un riesgo importante de
dejar de ofrecer las características que hicieron de ese negocio un éxito en un
principio.

Países con culturas e índices bajos de colectivismo, masculinidad, distancia de poder, aceptación de la incertidumbre, y de carácter monocrónico han logrado generar importantes modelos de transferencia de conocimiento para reducir y profesionalizar a miembros de la familia fundadora en sus operaciones, y de esa manera, sobrevivir la transición de la tercera generación. Ejemplos de éstos países son el Reino Unido, Suiza, los países escandinavos, la mayoría de los países europeos, Canadá, Estados Unidos e inclusive Japón, que presenta una cultura altamente colectiva y masculina, pero que ha logrado generar una cultura empresarial alrededor de la productividad.
La empresa mexicana, al igual que cualquier otra, crece, se desarrolla o fracasa como resultado de la calidad de su gestión y decisiones estratégicas. La máxima responsabilidad de una empresa es ser rentable, desgraciadamente, este no siempre es el caso en empresas con alta influencia familiar. En las palabras de Harold Geneen: “Es una ley inmutable de negocios que las palabras son palabras, explicaciones son explicaciones, promesas son promesas, pero solamente desempeño es una realidad” – aplica a miembros de la familia, o no…