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Soldados invisibles, el sueño del Pentágono

Guerreros invulnerables a balas y armas químicas. Así serían los soldados hoy, según las predicciones de expertos en 2001.

17-01-2012, 11:59:17 AM
Soldados invisibles, el sueño del Pentágono
Altonivel

Una selección de expertos convocados una década atrás, en el Oak Ridge National Laboratory de Tennessee, EE.UU., idearon como sería un soldado el 2011. Trataron de predecir los avances tecnológicos y su implementación en el campo de batalla, sus beneficios y costos.

En el informe encargado por el Pentágono, trabajó una serie de oficiales militares y académicos, y se pueden apreciar las ambiciones del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que consideraba un presupuesto ilimitado para la guerra contra el terrorismo.

Predicciones y realidad

El comité de expertos quería soldados invisibles a todos los espectros de la luz, con lo cual podrían estar camuflados en todo terreno. Actualmente, esta tecnología aún no se ha desarrollado. A comienzos del 2011, científicos de la Universidad de Birmingham lograron crear una “capa de invisibilidad”, que logra ocultar al ojo humano objetos pequeños por una fracción de segundo, lo que dista mucho para la aplicación en el campo de batalla.

El informe también incluye cascos multifuncionales que ofrecieran constante información al soldado, como ubicación, mapas, traducción de idiomas e incluso, que dieron consejos durante la misión. Esta medida trató de ser una realidad, se desarrolló una red inalámbrica de comunicación para el contacto en tiempo real de soldados, aviones, satélites, estaciones de mando y armas.  El programa de modernización de comunicaciones no tenía precedentes y fue conocido como Future Combat Systems, que costó cerca de 200 billones de dólares, siendo cancelado en 2009.

La utilización de visores nocturnos, que aprovecharan la luz de las estrellas para ver como si fuera medio día y detectores infrarrojos conectados a programas de análisis, fue otra predicción. A través del calor se podrían detectar objetos y el sistema computacional determinar de qué se trataba. La tecnología actual no está muy lejos de ello. Hoy en día se puede ver en la oscuridad y se utilizan sensores térmicos y de identificación, aunque sin la precisión esperada en 2001.

Un asistente robótico, una “mula”, para la carga de pertrechos, que contara con la capacidad de filtrar agua y cargar baterías, fue definido como una necesidad inmediata para las guerras del futuro. Su desarrollo se estimaba para dos o tres años y, posteriormente, el robot debía tomar características cada vez más humanoides.  

Por otra parte, aunque las medidas de protección de los soldados han mejorado considerablemente, se dista de armaduras que den protección a todo el espectro de balística, que monitoree los signos vitales y controle hemorragias de forma inmediata. Todo esto sería incorporado en un exoesqueleto, que además daría mayor velocidad y la capacidad de llevar carga de una tonelada al soldado.

Los pronósticos fueron muy ambiciosos pero hoy en día parecen extraídos de la ciencia ficción. En Oak Ridge se pensó en el soldado deseado y no en el soldado posible, desde el punto de vista de la factibilidad en el desarrollo y avance tecnológico.

El gran error del informe fue adelantarse en sus predicciones. El proceso de implementación de las tecnologías actuales es demasiado lento para tomar ventaja de la rápida evolución tecnológica. Gran parte de las ideas y requerimientos son beneficiosos y aplicables, pero en diez o veinte años. Por el momento, un soldado con estas cualidades y equipos sigue siendo parte del futuro.

¿Será posible contar con soldados invencibles?

 

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