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Importación de autos usados afecta a México

La industria mexicana de autos ha visto pérdidas millonarias debido a la entrada de autos de Estados Unidos, considerados como "chatarra" en su país de origen.

07-11-2011, 12:55:31 PM
Importación de autos usados afecta a México
Altonivel

Por Lizbeth Díaz y Luis Rojas Mena

Una desmedida importación de autos usados desde Estados Unidos ha
inundado a México por años de vehículos “chatarra”, generando pérdidas
millonarias a la industria local así como un lucrativo mercado informal
que florece a su sombra.

Los mexicanos han comprado al exterior unos 6.3 millones de
automóviles usados desde el 2005, cuando México, Estados Unidos y Canadá
abrieron sus respectivas fronteras a las unidades fabricadas en sus
territorios con una antigüedad no mayor a 15 años al momento de la
importación.

Pero el decreto ha golpeado particularmente a México donde
muchos, por razones económicas, optan por adquirir un auto usado,
incluso considerado “chatarra” en Estados Unidos, fáciles de conseguir
en cientos de zonas fronterizas como San Luis Río Colorado, Nuevo
Laredo, Ciudad Juárez y Tijuana.

“Definitivamente sí es más barato comprar un auto en Estados
Unidos”, dijo Adán, un residente en Tijuana quien prefirió solo dar su
nombre. “Además de que en Tijuana se vende mucho auto robado, también es
por seguridad”, agregó.

Adán contrató los servicios de un “chapulín”, que en lengua
náhuatl (azteca) quiere decir insecto que brinca como pelota, el apodo
de los mexicano-estadounidenses que pueden circular en México en
vehículos con placas de Estados Unidos.

Por unos 50 dólares de comisión, un chapulín puede comprar en las
“yardas” o mercados de autos usados de Estados Unidos un vehículo para
luego ingresarlo a México, dejando a los compradores la potestad de
iniciar el largo trámite y los costos de la importación, un paso que
muchos no cumplen.

“Yo lo único que hago es traerlos a México, ya ellos se encargan
de lo otro (los trámites), yo ahí no me meto”, dijo un “chapulín” a
Reuters bajo condición de anonimato. “Me pagan 40 ó 50 dólares, nos
vemos en Tijuana, a la pasada (a unos metros de cruzar la frontera), y
pues ya se ahorra su buen dinero el que quiere importar”, dijo.

En un intento por detener el ingreso, México modificó el decreto y
desde julio sólo permite la importación de autos de 8 y 9 años de
antigüedad, pagando un arancel del 10 por ciento y un Impuesto al Valor
Agregado (IVA) del 16 por ciento. Pero la situación no ha mejorado sustancialmente.

Amparos por doquier

En julio -mientras se conocían los detalles del decreto
modificado- las importaciones bajaron a 17,448 unidades, pero luego
repuntaron a sus niveles habituales con 44,800 unidades en agosto y
43,750 unidades en septiembre.

Por años, millones de compradores han recurrido también a un
amparo, una figura jurídica que tiene la persona para hacer que se
repare en su favor cualquier violación a sus garantías individuales, lo
que ha anulado la efectividad del decreto.

En todo el 2010 se importaron 470,000 autos, de los cuales más de
200,000 lo hicieron con un amparo suspensorio del decreto. Muchos
califican en el segmento de autos “salvages”, los que las aseguradoras
estadounidenses califican como “pérdida total”.

“El problema es gravísimo, el asunto es que las autoridades así
lo vean también, en este caso las judiciales que han otorgado con muy
pocos elementos estas suspensiones”, dijo Eduardo Solís, jefe de la
Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), a Reuters.

“Estas importaciones lo que han generado es un exceso de oferta
en la cadena de usados en nuestro país y han inhibido la venta anual de
más de un millón de unidades”, agregó.

Según Solís, México tiene un promedio de ventas de 7.4 vehículos
por cada 1,000 habitantes, muy por debajo de las 18 unidades que debería
tener por su perfil. También está por debajo de las 21 unidades que
tiene Brasil y las 19 de Argentina, según Solís.

La entrada incontrolada de autos usados tiene en jaque al mercado
interno mexicano, apabullado también por la crisis financiera de
finales de 2008 que llevó a la recesión a la economía de Estados Unidos y
por consiguiente a México.

“Este millón de unidades que hemos perdido en nuestro mercado
interno como resultado del exceso de oferta en la cadena de usados lo
que ha generado es que esta pérdida de ventas signifiquen también
alrededor de 350,000 empleos que no generamos”, dijo Solís.

Nuevo plan en marcha

La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA)
estima una expansión del 6.2 por ciento en las ventas internas de este
año, contra las 820,406 unidades vendidas el año pasado.

La radiografía no es benévola para el comercio interno: del total
de autos circulando en el país un 50 por ciento son importados. Un
vehículo compacto usado puede ser vendido entre 2,000 y 3,000 dólares,
mientras que las camionetas grandes pueden llegar hasta los 4,000
dólares.

El costo del más modesto de los vehículos en México nuevo es de 96,000 pesos (poco más de 7,000 dólares).

El mes pasado, el sector automotriz y la gubernamental Secretaría
de Economía anunciaron que están por terminar un estudio que redefina
al mercado interno, en la búsqueda de una solución a la creciente
importación indiscriminada.

Mientras esto ocurre, Adán desistió en la legalización de su
Toyota Celica 1991 por la maraña de trámites y el descontrol que, según
él, impera en cuanto a los costos.

“Me cansé de todos estos trámites, primero me dijeron que 4,500
pesos (unos 330 dólares), luego que 500 dólares y luego otra vez me
subieron el precio, no hay certeza de lo que debes pagar”, dijo.

“A ver qué pasa, por lo pronto así traeré mi carro, con placas vencidas de California”, sentenció.

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