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Ruta del vino en Mendoza, Argentina

Te invitamos a elegir entre los cientos de itinerarios que tiene disponibles esta región argentina, donde se conjugan vino, arte, gastronomía y turismo.

10-08-2010, 5:00:00 PM
Ruta del vino en Mendoza, Argentina
Altonivel

Twitter: .@altonivel

Heredera de una tradición centenaria, la industria del vino en Mendoza. .Argentina, ha vuelto a dar un salto para proyectarse ahora hacia el resto del mundo, y para eso ha tenido que ponerse al día.

Los viñedos argentinos están en plena evolución. La novedad más notoria es la aparición de una sinergia entre el vino, el arte, la .gastronomía y el turismo. Hoy los vitivinicultores reciben visitantes, les muestran todo el proceso de elaboración del vino, les ofrecen una cata, les dan de comer y algunos hasta los alojan en instalaciones de lujo en medio de los cerros.

Hay literalmente cientos de propuestas e itinerarios en la llamada Ruta del Vino de Mendoza; las bodegas son más de 1,200 y los viñedos se extienden varios cientos de kilómetros al pie de la cordillera de los Andes.

Valle de Uco

Nos decidimos por visitar la bodega Salentein (de la cual se rumora que pertenece a la princesa de Holanda, Máxima Zorreguieta, quien nació en Argentina). Desde la ciudad de Mendoza, partimos muy temprano hacia la zona del Alto Valle de Uco, a 1,700 metros sobre el nivel del mar, donde se encuentran las bodegas más exclusivas.

Lo primero que nos impacta es el paisaje. Bodegas Salentein tienen un diseño innovador, contemporáneo y orgánico. Desde el sol implacable del que venimos, el interior se percibe como un lugar de silencio y frescura. Descendemos al subsuelo, donde se conserva el vino, y quedamos impresionados: cientos de barricas de roble se disponen alrededor de una “arena” circular. Un rayo de luz entra por una claraboya y se pierde en la oscuridad del recinto.

La degustación resulta una experiencia reveladora para quienes disfrutamos del vino de una manera más, digamos, ingenua. En medio del silencia y la semioscuridad, todos los sentidos se concentran. Nuestro guía sirve diferentes tintos y los hace girar en la copa. “Observen”, dice, y muestra la copa a contraluz: en le cristal queda una especie de velo denso, que escurre con lentitud: es el “cuerpo” del vino. Ahora lo olemos y encontramos aromas de canela, chocolate, mermelada de moras, cerezas, humo y madera.

Después de la cata, el grupo está más que relajado, listo para visitar la galería Killka, que alberga una colección de arte argentino contemporáneo. Comemos ahí, curioseamos por la wine shop y vamos a conocer la Posada Salentein, en la Finca Las Pampas, dentro de la misma propiedad pero un poco más próxima a la cordillera.

Esa tarde visitamos en el mismo Valle de Uco la bodega Lurton, también con tecnología de punta aunque de arquitectura un poco más tradicional. Desde una terraza apreciamos su ubicación de ensueño, al pie de la cordillera y rodeada de jóvenes viñas que empiezan a despuntar el verde. Mientras recorremos sus instalaciones, la guía nos cuenta que son los hermanos Lurton, vitivinicultores franceses que visitarnos Mendoza en 1992 para asesorar a la bodega Catena Zapata.

Asombrados al advertir la calidad y el potencial vitivinícola de la región, volvieron unos años más tarde con su padre y compraron varias fincas. Hoy todas producen vinos de calidad para el mercado local y de exportación.

Bodegas artesanales

También resulta fascinante visitar las bodegas familiares, pequeñas y en general antiguas, que fabrican vino en una escala más artesanal. Se concentran especialmente en las regiones de Maipú y Luján de Cuyo, donde se plantaron los primeros viñedos de Mendoza.   

Llegamos a Cavas Don Arturo, en el Valle de Lunlunta, una bodeguita familiar. El paseo es muy disfrutable; vemos elaborar el vino tal como se hacía hace 80 años. Nos explican, por ejemplo, que para refrigerar el vino se entuba y se lo hace pasar por dentro de un río de montaña canalizado para ese fin. Admiramos unas barricas antiguas de madera que dicen ser de las más grandes que subsisten (cada una tiene el tamaño de una habitación). La degustación nos sorprende. Algún prejuicio hizo que no esperáramos una producción de tan alta calidad en estas modestas instalaciones. Nos queda claro que su escala artesanal no les impide producir algunos de los Cabernet Sauvignon y Malbec más codiciados del país.

Luego visitamos la bodega boutique Baudron, donde se realiza un asado criollo en le patio. Al parecer celebran una boda en el salón donde se exhiben los antiguos toneles. Baudron cobró fama en 2005, cuando su Malbec ganó la medalla de oro en el concurso mundial de “Malbec al Mundo”. Probablemente sea más fácil conseguir este vino premiado en México que en Buenos Aires, pues su producción limitada se destina a la exportación.

Una noche en la viña

Antes de que el vino argentino adquiriera fama internacional, y que en Argentina estuviera de moda ser un enólogo aficionado, había un nombre que en cuanto a vinos significaba palabras mayores: Navarro Correas. Para las Navidades, cumpleaños o cuando alguien quería quedar bien, el regalo ideal era un tinto producido por esta bodega. Por eso le dedicamos el último día. Hoy en día la firma forma parte del grupo DIAGEO, y vamos a visitar las flamantes instalaciones que inauguraron en 2009 en Agrelo, Luján de Cuyo.

Esta bodega se dedica a producir los vinos Premium –Alegoría, Estructura y la Colección Privada-  de la firma, destinados principalmente al mercado externo. En la visita nos impresionó la gran cava subterránea con capacidad para 5 mil barricas.

Después de pasear por este paisaje fantástico no queremos regresar a la ciudad. El exclusivo Cavas Wine Lodge, una casa colonial que se transformó en el primer hotel de vino en Argentina nos recibe en un entorno rural de silencio y belleza. Sus 14 habitaciones independientes tienen albercas privadas y terrazas con vista a la cordillera.

Estando aquí podemos ser protagonistas de la vendimia, hacer degustaciones privadas con un sommelier, visitar otras bodegas o aventurarnos a la montaña o ríos. Pero también podemos simplemente quedarnos a contemplar lo que tenemos por “jardín”: viñedos perfectos, como un bosque simétrico que cambia día a día, y el atardecer detrás de las montañas nevadas, cuando los cielos transparentes de Mendoza se vuelven púrpuras.

¿Qué actividades de esta propuesta te parecen más atractivas?

Para saber más:

.Vinos argentinos desplazan a chilenos

.Vinos para parrilladas y barbecues

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