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Crisis Argentina 2001, dura advertencia para Grecia

Ambos países enfrentaron una crisis económica que casi colapsa sus sistemas bancarios, pero la nación helénica cuenta con el apoyo de la zona euro y de economías poderosas como Francia.

30-09-2011, 9:41:57 AM
Crisis Argentina 2001, dura advertencia para Grecia
Reuters
30 de septiembre de 2011

Mientras Europa busca frenar la marcha de Grecia hacia un
default de su deuda, veteranos de la crisis financiera argentina de hace una década
aún recuerdan con dolor la rapidez con la que el peor de los escenarios se hizo
realidad.

En un domingo de enero del 2002, con Argentina sumergida en
una crisis, Jorge Remes Lenicov recién había sido nombrado ministro de Economía
cuando recibió un inesperado pedido del presidente.

¿La orden? Adelantar el anuncio de que Argentina estaba
abandonando la convertibilidad uno a uno del peso con el dólar, la piedra
angular de su “milagro económico” de la década anterior.

Varios funcionarios que precedieron a Remes ya habían
limitado las extracciones de dinero en efectivo a 250 dólares por semana,
habían realizado cierres esporádicos de bancos y mercados financieros y
declarado el mayor cese de pagos de deuda del mundo.

Para evitar que colapsara el sistema financiero, Remes
anunció la devaluación y, más tarde, un muy impopular plan para congelar miles
de millones de dólares en depósitos bancarios. Las cicatrices de esa crisis
continúan hoy.

A diferencia de Argentina, Grecia tiene el apoyo de la zona
euro, el área de la moneda común que incluye a economías poderosas como la de
Alemania y Francia.

Funcionarios europeos afirman que Grecia no será echada de
la zona euro ni forzada a regresar a su antigua moneda, el dracma, aunque sí
han expresado frustración con el lento ritmo del ajuste de las cuentas griegas.

La líder alemana Angela Merkel insiste en que un cese de
pago de la deuda griega no será permitido, argumentando que reduciría la
confianza en toda la zona euro, aún si los mercados financieros aceptan como
inevitables algunas pérdidas por sus tenencias de deuda griega.

Y a diferencia de Grecia, Argentina no pudo recibir el apoyo
del Fondo Monetario Internacional (FMI), que decidió suspender sus desembolsos
al país sudamericano en el 2001, cuando más lo necesitaba.

Sin embargo, el fin de semana pasado el secretario del
Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, en sus más directas advertencias
hasta el momento respecto a la crisis de la zona euro, indicó que está
aumentando la posibilidad de que haya corridas en los bancos europeos si el
bloque monetario no controla mejor la crisis.

¿Regreso al dracma?

Algunos economistas reconocidos han dicho que Grecia se
beneficiaría si abandona el euro y comienza buscar su propia salida de la
crisis económica.

“Un regreso a la moneda nacional y una fuerte
depreciación rápidamente restaurarían la competitividad y el crecimiento, como
sucedió en Argentina y en otros mercados emergentes que abandonaron las
ataduras sobre sus monedas”, escribió Nouriel Roubini, quien predijo la
crisis financiera de Estados Unidos, en el Financial Times la semana pasada.

La crisis argentina, su devaluación y cese de pagos de
deuda, tiene algunos paralelos con Grecia que van más allá de las protestas
violentas en las calles.

Los dos países tenían un tipo de cambio fijo, déficit
fiscal, mucha deuda, alto desempleo y estaban en recesión.

El sistema financiero de Argentina estaba en un estado
precario después de que los depósitos bancarios se redujeron en más de un 20%en
el 2001.

Algunos griegos están enviando dinero fuera del país, algo
que explica por lo menos una parte de la caída de más del 10% en los depósitos
en los bancos en lo que va del año.

Los balances de depósitos de hogares y empresas griegas se
redujeron en 50,300 millones de euros, o un 21.2% desde el inicio del 2010 y
alcanzaron un total de 187,000 mde en julio, de acuerdo con datos del banco
central.

Pero hasta el momento no hay señales en Grecia del pánico
que envolvió a Argentina, donde los ahorristas buscaban cajeros automáticos que
aún ofrecieran dólares a pocos días de la devaluación y cientos de miles de
empleados públicos recibían sus salarios en bonos.

Esos meses caóticos funcionan como lección para cualquier gobierno
que necesite considerar los peores escenarios posibles para lidiar con una
crisis financiera.

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