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Ahorrar o gastar, ¿qué conviene más durante una crisis?

Los mercados necesitan que las personas gasten, pero de modo eficiente. Un gasto, explican los expertos, que a la larga se transforma en ahorro. He ahí la clave.

28-09-2011, 9:26:14 AM
Ahorrar o gastar, ¿qué conviene más durante una crisis?
Altonivel

Durante los últimos meses, desde que se instauró la idea de una potencial .nueva crisis -peor que la de 2008, aseguran algunos-, los economistas han detectado un fenómeno de “ahorro prematuro” en las personas.

Es normal que en momentos de recesión la dueña de casa, por ejemplo, tienda a evitar aquellos paseos y compras innecesarias, prefiriendo las comidas, el transporte y todo aquello que sea primordial para el hogar.

Por lo mismo, los centros comerciales en Estados Unidos son uno de los sectores que más pronto se están viendo perjudicados con los anuncios de crisis. Las personas ya no sólo van a comprar, sino que han reemplazado estos espacios por el rol que tradicionalmente cumplían las plazas. Es decir, pasear y no comprar, o comprar muy poco.

Con el afán de ahorrar, los mall se han convertido en un lugar de distensión; así, las personas comienzan a llegar a las siete de la mañana, cuando las puertas del recinto abren, en circunstancias que las tiendas comienzan a abrir recién entre las 10 y 11 am. ¿Qué hacen durante este tiempo? Pasean, hacen deporte, se juntan con amigos.

Este temor al gasto tiene su origen en las razones que según los medios de comunicación, explican esta crisis: en palabras simples, el .gobierno de Obama ha gastado más de lo que podía gastar. En estos casos, además de solicitar créditos o ampliar el “techo de los egresos”, tal como se ha hecho, la solución implica disminuir el gasto.

Resulta natural entonces que las personas lleven ese pensamiento a sus hogares, es decir, “debo ahorrar para no verme apremiado en el futuro”. Además, resulta imposible no sentirse culpables cuando figuras como David Segal, escritor financiero de The New York Times, asegura que el consumo personal representa el 70% de la .economía estadounidense.

Y es justamente éste, el problema con el que las autoridades deben luchar hoy.

El gasto como motor de la economía

El consumidor .gasta demasiado dinero, compra una casa cuando no está en condiciones de hacerlo, se endeuda y generalmente vive más allá de sus medios. “Su irresponsable manera de gastar ayudó a provocar la crisis”, dice David Leonhardt en el The New York Times.

Sin embargo, los expertos se atreven a impartir una de las mayores paradojas de la .economía mundial: “¿Cómo poner fin a la crisis? Gastando”.

“Ya basta con el ahorro que muchos de ustedes han empezado a hacer tan pronto”. La idea es estimular la economía, con el gasto. “Hacerlo como si el futuro de su país dependiera de ello”, dice Leonhardt.

John Maynard Keynes, el gran economista del siglo XX, apreció también el aparente absurdo de estos mensajes contradictorios. Él acuñó la frase, “la paradoja del ahorro”, para señalar que lo que era racional para un individuo en los momentos difíciles -el ahorro de dinero- podría ser desastroso para toda la economía.

¿Qué hacer? Afortunadamente, hay  maneras de ayudar tanto a tus propias finanzas como a la economía general. Consiste en encontrar la manera de gastar dinero hoy, para .ahorrar en el futuro. “Las personas tienen una mala percepción del ahorro”, decía Keynes.

McKinsey & Company analizó recientemente el .gasto familiar en materia de energía, y encontró un enorme derroche. La gente calienta sus hogares cuando no se encuentran en ellos y, gracias a las fugas en las paredes y conductos de calefacción, el calor termina por escaparse.

Un termostato programable, que ajusta la temperatura cuando la gente está fuera de la casa o dormidos, puede ser la solución al problema. Por menos de mil dólares, la gente puede comprar el termostato, así como contratar a un técnico para arreglar las fugas y sustituir sus bombillas por otras más eficientes.

Ejemplos como esos hay muchos: los .conductores de automóviles pueden inflar sus neumáticos, cambiar sus filtros de aire y combustible, y con ello conseguir un mayor rendimiento. Los compradores frecuentes de libros pueden comprar un Kindle, y ahorrar en las compras de sus próximos libros.

Las personas que tienden a imprimir un montón de hojas, ya sea por negocio o estudios, pueden comprar una impresora que utiliza muy poco de tinta por página.

En estos casos – y, sin duda, muchos otros – la inversión inicial tiende a ser devuelta en poco tiempo. Es por eso que este tipo de gasto es adecuado para estos momentos de crisis.

“Hay una diferencia entre el consumo y la inversión“, dice Ken Ostrowski de McKinsey. “Y la eficiencia energética recae más en la categoría de inversión”. La idea es gastar hoy, para ahorrar mañana –no en el sentido común de ahorro-, podrían pasar un poco ahora y ahorrar mucho más a largo plazo. Ahí radica la solución.

 

¿Tú gastas o ahorras?

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