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12 hábitos tóxicos de un aprendiz

David Clutterbuck da a conocer las actitudes que no debes tener frente a un mentor. Conócelas para que a ti no te pase.

22-09-2011, 5:51:26 PM
12 hábitos tóxicos de un aprendiz
Altonivel

El .mentoring se ha transformado en algo muy valorado por las grandes empresas de la actualidad, porque permite disponer de sustitutos para determinados puestos, servir de contraste a profesionales situados en puestos de máxima responsabilidad e incrementar el capital intelectual de una empresa, entre otras cosas.

Las personas encargadas de “enseñar” se concentran en los logros de las personas -incluido su desarrollo personal– para ayudarle a convertirse en los .líderes perfectos de la empresa a la que prestan sus servicios, por lo que necesitan fomentar una reciprocidad más profunda que lo meramente profesional.

La relación que se crea sirve de vehículo para el análisis, la reflexión y la acción en áreas seleccionadas entre mentor, mentorizado y empresa, y puede modificarse en función de la evolución de la misma. Sin embargo, muchos aprendices -sin darse cuenta- caen en errores que terminan por afectar la comunicación y el .aprendizaje.

David Clutterbuck, director y fundador del Centro del European Mentoring Centre y un aclamado escritor sobre temas de aprendizaje y .liderazgo organizacional, define estas actitudes como “hábitos tóxicos” que empañan el trabajo del mentor.

¿Cuáles son? Te invitamos a conocer un listado realizado por el propio Clutterbuck.

Hábitos tóxicos: cómo NO ser aprendiz

  • Uno de los errores más comunes es llevar a la primera reunión formal una larga lista de cosas que quieres que el mentor haga por ti. Recuerda que las “reglas” las pone él, y tú debes estar abierto a sus enseñanzas.
  • Si crees que el mentor debe estar disponible para ti cuando tú lo desees, las 24 horas del día y los 365 jornadas del año, estás en un error. Tal como cualquier relación profesional, ésta dispone de horarios prefijados, aunque si tienes la venia del mentor, puedes romperlos en situaciones de urgencia.
  • Considerando que la relación que se crea es más profunda de lo normal, muchos aprendices terminan confundiéndola con una amistad, lo que puede generar una importante pérdida de tiempo durante las reuniones programadas. Si bien es muy común que logres generar una cercanía con tu mentor, él no tiene por qué escuchar los chismes de la empresa.
  • Muchos .ejecutivos esperan que el mentor tenga respuesta para todo, pero se equivocan. Lo más probable es que, por su experiencia, cuente con un espectro más amplio de recursos para afrontar los obstáculos, pero no es un sabio. Incluso, la idea es que entre ambos encuentren los mejores caminos.
  • Esperar a que el mentor decida cuándo reunirse y de qué hablar, también es una error. Si bien, será él quien lleve las riendas de la relación, ambos deben establecer una planificación dependiendo de tus necesidades y el tiempo de ambos.
  • A las personas más orgullosas, por lo general les cae mal la idea de contar con un mentor y terminan -de manera inconsciente- por cerrarse a las enseñanzas que pueda extraer. Más bien, se enfrentan a lo que les dice. Pero cómo afirma Clutterbuck “si se le paga, es por algo”.
  • Muchos caen en la actitud de culpar al tutor cuando un consejo nos sale como se esperaba, cuando la actitud debería ser de reflexión, para saber si hubo un error en la ejecución.
  • Las sesiones a distancia no son 100% recomendables. Si bien los dispositivos móviles pueden ayudar, no son el canal principal de .comunicación.
  • La falta de compromiso con el mentor, es la peor de las actitudes.

¿Te ha pasado alguna vez?

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