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¿A dónde fue la industria ferrocarrilera mexicana?

En desmedro del transporte de pasajeros, la carga de materiales se ha transformado en el principal objetivo del sector desde su privatización.

10-08-2011, 4:37:51 PM
¿A dónde fue la industria ferrocarrilera mexicana?
Altonivel

A fines del siglo XIX se inició el desarrollo industrial de .México con una fuerte presencia de capital extranjero, dando inicio a uno de los principales motores económicos de la historia mexicana.

Junto con la minería y la .industria textil, los ferrocarriles fueron la base del desarrollo en México, en tanto que sus innovaciones tecnológicas fueron a la par con los cambios sociales. Sus trabajadores se transformaron, entonces, en testigos y actores de grandes procesos nacionales como la Revolución.

Hoy, poco de eso existe, y emular sus antiguos recorridos se ha vuelto una misión imposible para los mexicanos, producto, en gran parte, de que las grandes concesionarias, como Ferromex o Ferrosur, han enfocado su negocio en el transporte de carga.

Aunque para la mayoría de los mexicanos ya no existen, los trenes transportan cerca de la quinta parte de la carga total del país. Las locomotoras han pasado de tres mil a cuatro mil 400 caballos de potencia y han duplicado su capacidad de carga.

Además, hoy operan siete líneas de ferrocarriles de carga: Ferromex, Kansas City Southern de México, Ferrosur, Terminal y Ferrocarril del Valle de México, Línea Coahuila-Durango, el Ferrocarril del Istmo y el Ferrocarril CZRY (Tijuana-Tecate).

Todas estas empresas mueven alrededor de 18% del total de carga nacional y se espera que al final de 2012, alcancen 26%; uno de los principales resultados del proceso de privatización que sucedió en 1997.

Vale mencionar, además, que la Ciudad de México cuenta con una de las terminales intermodales más modernas y grandes del continente.

 

¿Y el transporte?

 

El transporte de pasajeros se reduce hoy a un ferrocarril suburbano en la capital y a dos ferrocarriles turísticos (Chihuahua al Pacífico, y el Tequila Express).

Aparte de turistas y habitantes del Distrito Federal, los únicos que viajan en tren son las miles de personas que intentan atravesar México, desde Centro y Sudamérica, para llegar a EU.

Posiblemente juegue en contra que desde la privatización del servicio se destruyeron más 24 mil .kilómetros de vías, según las estimaciones. Esta cifra no concuerda con los cinco mil 200 millones de pesos en subsidios entregados en 2010 por el gobierno, solamente a los trenes, de un total de 13 mil 300 millones que se supone irían destinados al transporte de pasajeros.

Se suma a lo anterior que la administración de México gasta mil 300 millones de dólares por año para el servicio de ferrocarriles.

 

¿Posibilidades para revertir la situación?

 

El año pasado el diputado federal Óscar Castillo Andrade presentó una iniciativa de decreto que buscaba revivir el servicio de pasajeros. “México cuenta con 26 mil 690 kilómetros en vías férreas, de las cuales nueve mil kilómetros son de vías en desuso con enorme potencial para el .desarrollo del turismo y traslado de los mexicanos”, dijo en aquella ocasión.

Otra opción buscaría una solución a la cualidad “univía” que tiene la .industria ferroviaria, es decir, la posibilidad de compartir vías. Al respecto, la Asociación Mexicana del Transporte Intermodal (AMTI) indica que es muy complicado que de día corran trenes de pasajeros y por las noches, o fuera de hora pico, la carga. Ahora, si se desea correr a una velocidad mediana en pasajeros, la infraestructura que se requiere puede ser afectada por el tren de carga.

En cuanto a la seguridad, “el ferrocarril sigue siendo el modo de transporte de carga terrestre más seguro en la República Mexicana”, según cifras de Ferrosur, las cuales indican que 99.6% de las mercancías llegan en buen estado y sólo 0.4% se pierde en accidentes y robos.

Mientras tanto, la seguridad en las carreteras se deteriora. Según la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), de 2008 a 2010 el robo de camiones en las carreteras nacionales se incrementó 50 por ciento.

En este contexto, la lista de ventajas del tren son varias: mayor seguridad, baja contaminación y también menor costo. Elementos que mantienen la esperanza en aquellos que buscan revivir la gloria que este medio de transporte vivió durante el siglo XIX.

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