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12 politiquerías en el trabajo para alcanzar el 70% de tu éxito

Este es un manual para quien quiera seguir viviendo guerras en lugares inhóspitos, dedicado a los que prevalecen entre sonrisas falsas, empleados mal pagados y politiquería profesional.

04-05-2017, 2:36:31 PM

Después de un inicio convulso en el mundo laboral, a mis veintitantos tuve la fortuna de llegar a una empresa grande directo al puesto de gerente, sin escalas… el ahora sueño de todo millennial (eran otras épocas… dicen algunos). Y más que por mis méritos, fue por un consejo que me dio mi papá el día de la entrevista: “Navega con bandera de p…..jo, que no vean que eres tan inteligente y verás que te contratan”.  Estaba harto de ir a entrevistas para puestos bajos donde me rechazaban, así que fue mi “one shot, once in a life time”. Y mi padre tuvo razón, funcionó la estrategia contra intuitiva; al fin fui contratado, ¡y con un buen sueldo! Fue mi bienvenida al mundo al revés.

La novedad de la situación fue en realidad que, en una empresa sumamente politizada, no llegué a ese puesto de manager por palancas… y eso tuvo sus amargas consecuencias. En ese lugar aprendí a la mala y a golpes lo mucho que importaba lo que yo llamo la “politiquería” para sobrevivir en ambientes agrestes.

Los primeros años tuve un drive juvenil brutal e ideas innovadoras, lo cual solo provocó en el tiempo una fricción con el sistema y, por ende, desgaste de mi parte. Al punto que por estrés , casi pierdo un oído debido a una isquemia (infarto) que pudo ser en el corazón, cerebro u otro órgano. En una década, de todas las ideas innovadoras que tenían el fin auténtico de servir a la empresa, pudimos implementar (mi equipo y yo) solamente unas cuantas… contables con la mano. Mismas que a la fecha subsisten como parte de las pocas ideas trascendentes que le empresa ha tenido en años ya sin mí. ¿Resentimiento? ¿Frustración? Tal vez, pero es bueno saber capitalizarlo.

La frustración de esos años me llevó a estudiar la ciencia de la persuasión metódicamente y con profundidad, porque entendí que las buenas ideas por sí solas no servían de nada. La gran paradoja era que debía convencer a otros de que mis ideas eran buenas, y eso no tenía nada que ver con que lo fueran. Fue así que escribí, sin querer, El Libro Negro de la Persuasión el cual ha sido Best Seller en Amazon desde entonces (quizás porque lo escribí sin el fin de venderlo); era mi manual personal.

Justo antes de salir de ese lugar, me sentí Quijote y escribí un libro que se llama La Estrategia del Principito, con el fin de desafiar la filosofía de El Príncipe de Maquiavelo usando la de Le Petite Prince de Saint-Exupéry. Una idea un tanto peculiar y soñadora, pero escribir ese libro fue mi antídoto para la infelicidad, me salvó la vida literalmente y ahora vivo mucho mejor tanto económicamente como en salud mental, algo que creía imposible mientras estaba en la politiquería: Yo soy responsable de mi propia libertad.

Si bien ahora vivo en el lado de la “luz”, mi parte oscura no la puedo negar. Me atacan recuerdos de mi pasado en Vietnam.

Así, para quien quiera seguir viviendo guerras en lugares inhóspitos. Aquí enumero los principios oscuros que pude observar por más de una década en gente que tiene colgadas las orejas de sus víctimas, cual Marlon Brando (actor de El Padrino) en Apocalypse Now (para que te interese, joven amigo, te adelanto que en la peli sale el papá de Charlie Sheen, y Harrison Ford, o sea el difunto Han Solo de Star Wars). Dedicado a los que prevalecen entre sonrisas falsas, empleados mal pagados y politiquería profesional.

1. Piensa primero en ti

Es cuestión de sobrevivencia, ese trabajo es lo único que tienes en la vida. Así que piensa siempre en tu conveniencia. Así te enseñaron en el curso de la Cruz Roja ¿o no? En el avión se pone uno la mascarilla primero y luego al niño. Es el principio básico en esta jungla de melamina y aglomerado, anteponlo a lo que sea.

2. Siempre es mejor que te tengan miedo

Ni lo dudes, puedes tener un puesto alto, regular o bajo, pero que se sepa que en tu pequeño poder eres tremendo(a), aunque sea un sello burocrático o la aceptación de un viático… que se sepa que tienes un humor volátil. Si eres el jefe, ¡mucho mejor! Nadie te querrá ver la cara. Puedes gritar o simplemente castigar con venganzas dolorosas. Las posibilidades de aplicar este principio son infinitas. Después de aplicar el miedo, finge un poco de humanidad para que no te odien (tanto).

3. Busca aferrarte a tu puesto

Prácticamente no vales sin él, es tu poder sobre un grupo de personas. De ahí comes tus tacos de Sirloin los viernes y tu amante de la oficina te quiere por eso, y también tu esposo(a). No cometas el error de tener plantilla de reemplazo y guarda secretos para que duden siempre en correrte. Ten chivos expiatorios para tus errores y no te muevas mucho, nada de innovar y arriesgarte, tú en lo tuyo. Si acaso, cómo gran acto… corre gente para que vean que te atreves a tomar decisiones.

4. Aparenta fuerza pero se cobarde

Nunca aceptes tu cobardía, pero entiende que es el principio de prevalecer en tu preciado trabajo, hasta los leones son cobardes y por eso sobreviven. No te atrevas a hacer cosas diferentes, a la gente le gusta lo mediocre, sin ven que brillas te apagan. No te atrevas a decir lo que piensas, guárdatelo. No te atrevas a enfrentar tus responsabilidades cuando te equivocas, échale la culpa a otros sutilmente. Miente siempre que lo necesites. Eso sí, aparenta mucha personalidad y camina orgulloso con los brazos ligeramente abiertos como si hicieras ejercicio.

5. Ser un douchebag funciona

Esas clases de inglés, ¡ni las tomes! Para eso está Google. Douchebag significa pretencioso, o más bien mamón. Observa la reacción de la gente… fíjate cómo la impresionas al no saludarla, como se alejan o hacen sus ojitos en blanco. No saludes al personal de intendencia, olvida los nombres de los demás y refiérete a ellos por apelativos como “la gordita”, “el jotito”, “el naquito”. Ve todo con desdén, eso hace que te veas superior, de clase y de mundo.

6. Siempre pon “peros” o empieza con un “no”

No se puede, no va a funcionar, no me gusta… Frases que siempre te harán ver como alguien importante. Ni siquiera tienes que dar razones. La gente creerá que tienes profundidad porque nada te satisface, eres muy exigente. También ser así te protege cuando te piden algo, porque a veces la gente tiene ideas e iniciativas que desgastan, y un “pero” a tiempo puede disuadirlos de seguir.

7. Traiciona sin que se den cuenta

Habla mal de tu compañero, sabotea a tu enemigo, obtén información desafortunada, pon trampas… ¡todo se vale en la guerra! Pero siempre hazlo de tal forma que no se note que eres tú. Todo debe ser debajo del agua, subrepticio, velado… eres un ninja burocrático vestido de traje, que no se te olvide.

8. Esconde tu ignorancia y falta de inteligencia

Por ningún motivo pronuncies la frase “no sé” o “no entiendo”. Eso es un anatema para el ejecutivo; una aberración que compromete tu imagen. Si no entiendes algo que te está diciendo tu subordinado, colega o jefe, mejor pon cara de interesante y acaricia tu barbilla en signo de pensamiento y capacidad… que crean que eres tan listo que se te hace poco lo que sucede. Si te ves obligado a contestar una pregunta que no sabes, contesta generalizando o parafraseando la misma pregunta, aviéntasela a otro, o simplemente responde con otra pregunta.

9. Explota al que se deje

Dicen que un profeta dijo algo que resume este principio: “Hijos míos… los dejo… para que vivan los vivos (listos) de los más pend….s”. Roba ideas de tus subordinados, págales mal, aunque ni sea tu dinero pero para que se note quien manda. Explota y después desecha a la gente, siempre hay quien hará lo mismo por menos. Las personas son cosas y están ahí para que las utilices… les gusta, así que se listo y hazlo.

10. Trata bien a la gente que te conviene

Tu jefe no debe saber que ambicionas su puesto, tienes que ser cordial y aceptar todas sus estupideces. Si de alguna forma es imposible tener su puesto, aun así, debes aparentar que lo amas, aunque lo odies. Lo mismo con aquellas personas de las que necesites algo, si antes las habías tratado mal, ahora trátalas bien mientras te sirvan. La gente es tonta y olvida fácil, se un camaleón, disfrázate y adáptate. Mientras los de arriba crean que eres bueno en lo que haces, o simplemente con que les caigas bien y estés en su “club”, tienes asegurado tu puesto. Si eres el de arriba, igual aplícalo con los de abajo o con los clientes que exprimas. Aprende a ser político.

11. Ten sexo con quien te convenga

Si eres mujer, sabes que los hombres son débiles… ¡usa tus atributos!, por mínimos que sean… sirven y siempre “caen”. Te puede ser fácil escalar y llegar muy alto de manera relativamente sencilla (si tienes buen estómago). Si eres hombre, pues aprovéchate de tu puesto, siempre habrá mujeres que se impresionen con tu puesto ejecutivo, úsalas porque ellas también te quieren usar. Para otras preferencias sexuales aplica igual.

12. Cuando ya te veas en peligro, finge cambiar

Si se da el remoto caso de que lo anterior no funcione, y antes de que cumplas 55 se dan cuenta que eres un completo vividor… entonces finge cambiar. Llora un poco y acepta que no eres perfecto y que has hecho lo mejor que has podido… menciona la responsabilidad que tienes con tus hijos…. y si no tienes, di que alguno de tus padres tiene un problema de salud; cualquier chantaje grande sirve. Humíllate todo lo necesario, y después reponte… hazte el digno y di que cambiarás, que serás mejor que antes. Tal vez te tengan lástima y te den chance de sobrevivir lo suficiente para jubilarte a los 65 y enseñar esto mismo a tus descendientes diciéndoles que “el trabajo duro y persistente es lo más importante”.

Cabe el caso de que estés en un lugar apropiado, teniendo el trabajo de tus sueños y con compañeros y jefes correctos. En ese caso puedes ignorar los 12 principios mencionados y simplemente ser feliz. Pero si no es así, recuerda que el 70% de tu éxito en la oficina depende de la politiquería (Fuente: “Qué importa, siempre se contradicen”, 2008), el otro 30% depende de la falta de valor para realizar tu sueño, ese que crees que es imposible y que prefieres ahogar en pretextos que llamas realistas.

Alégrate, ya sabes todo lo necesario para sobrevivir al apocalipsis… de tu esperanza en sentirte realizado.

“He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja. Ese es mi sueño, más bien mi pesadilla: arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar y sobrevivir”: Coronel Walter E. Kurtz (Marlon Brando), Apocalypse Now.

*Alejandro Llantada es asociado de The Persuasion Institute, conferencista, consultor en mercadotecnia y persuasión. Autor de ‘El Libro Negro de la Persuasión’. Catedrático del Colegio de Imagen Pública. Facebook: AlexLlantadaMx y LinkedIn: AlejandroLlantada

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