

Decisión, compromiso y trabajo en equipo son algunas de las exigencias que hacen las empresas a un egresado de MBA.
En un mercado tan competitivo como el actual, las empresas necesitan de personas capacitadas y listas para enfrentar ambientes duros, y de mucha exigencia. Por tal razón, tanto aspirantes como empleados antiguos están casi obligados a contar en su currículum con un posgrado, si es que no quieren quedar fuera del mercado laboral.
Según las necesidades de las nuevas empresas, ¿qué se espera de una persona que está estudiando un MBA?
Es un valor importante, pero a nivel del estudiante de MBA, se espera que desarrolle las pruebas y trabajos que se le asignen en forma honesta. No está mal que investigue o lea trabajos de otros a través de Google, pero el estudiante debe desarrollar en forma personal los temas que le correspondan, para salir 100% preparado.
Los trabajos, presentaciones y exámenes deben hacerse tal como lo haría un profesional: en forma impecable, documentación adecuada y cuidadosa. El estudiante debe asumir que su trabajo va dirigido a una Junta Directiva o potencial empleador.
No puede haber un estudiante de MBA que diga “yo trabajo solo”. El mundo empresarial requiere trabajo en equipo, y la maestría es la oportunidad para fortalecer esas relaciones.
Entiende que un MBA es la formación de personas seguras, que se documentan, cuenten con argumentos y luego deciden.
No se queda sólo en el papel o en buenas presentaciones con Power Point y Excel, sino que es un implementador, que ejecuta y hace que funcione.
Con información y documentación se vuelve un cuestionador de las rutinas y las formas estándar de hacer las cosas.
Si ya era líder, después de hacer un MBA mejora notablemente. Si no lo era, se vuelve un líder clave para su empresa, familia u organización.
Su rendimiento dentro y fuera de la institución es reflejo de la calidad de la escuela y de sus cátedras.